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Tríos sexuales, una de las fantasías más populares

Es una de las fantasías más populares, a la vez, una de las que se deben cuidar porque no sólo incluye a la pareja, sino a una tercera persona. Conoce los consejos y la experiencia de un hombre que gusta del menage a trois

1Dentro de las fantasías sexuales una de las más populares es hacer un trío. Donde el imaginarse con dos personas forma parte de ese deseo, que pocas veces se lleva a la realidad, pues cabe recordar que las fantasías tienen el sello de poco realizables, pues depende mucho del cómo sea planteada.

Para hacer un trío, como en toda relación, se necesita la aprobación de las personas involucradas, y si una de ellas es una pareja sentimental, el trío toma un sentido diferente.

El sexólogo César Pérez García del Imesex comenta:

“Un trío es una fantasía diferente en hombres y mujeres, ellos normalmente fantasean con dos chicas, a menos que sea un hombre bisexual puede hacerlo con un hombre y una mujer. Ellas lo hacen en menor medida, son más de una sola persona, pero no se descarta la idea de que sea con otra chica, ya que es algo que puede excitarlas también.

“La conjugación será de acuerdo al gusto de la persona y de acuerdo a la fantasía de quien la propone, es decir, si es el hombre, dependerá de sus deseos y de si la otra persona acepta. Igual con las mujeres, si es de ella la fantasía, ya decidirán si es una mujer o un hombre quien complemente el trío y, también es cosa importante si es alguien conocido o desconocido” dice el especialista.

La persona que plantea la posibilidad regularmente lo hace porque ya hay mucha comunicación, no puedes llegar con desconocidos y decirles: “Hola me presento, quiero un trío”, corres el riesgo de que la otra persona se sorprenda y muchas veces para mal, aclara el sexólogo.

Si se plantea es casi seguro que es porque hay posibilidades, tal vez ya se vivieron otras experiencias, o está latente la fantasía, además “es una práctica con una dosis alta de éxtasis, de misterio, del saber qué se siente” continúa Pérez García.

De acuerdo con el sexólogo, es una posibilidad en una relación de pareja. Lo ideal es plantearlo honestamente, es decir, aclarar el objetivo, ya sea sólo probar, experimentar, sin involucrarse emocionalmente. Después, decidir si es un conocido o desconocido, entre dos determinarán qué quieren que ocurra, ya dependerá de la pareja esa decisión y el actuar de igual manera incluirá a la tercera persona.

Si se hace con una persona conocida, debe ser de la confianza de las dos personas, pues sino, puede darse una situación incómoda de celos, con lo que la idea sexual del trío quedaría por la borda y desencadenaría ciertos roces.

Es una fantasía compartida, en la que tal vez uno de los integrantes de la pareja necesita de la contención del otro.

Una experiencia real

“Daniel” gusta de los tríos, y comenta que más que una decisión, el querer hacer uno fue “una combinación de oportunidad y de una necesidad de intentar algo nuevo después de un rato de pareja, esta práctica debía estar consensuada por ambos y tenía que existir una persona dispuesta a involucrarse sólo sexualmente”, dice.

La primera vez fue con su pareja, ya habían hablado de ello, “no fue directa la invitación, nosotros le planteamos una atmósfera a un amigo, donde estábamos los tres, no le desagradó la idea”. Aclara que la experiencia fue diferente a como la pensaron, “hay que saber jugar el papel de trío y no desatender a ninguno de los participantes, porque eso te trae problemas en tu relación o termina con el juego de tres en ese momento”.

Aún cuando la experiencia le es grata “Daniel” no lo considera como obligado en la relación de pareja, “pero es muy excitante jugar ese juego, sólo lo hemos planteado a conocidos y de los cuales estamos ambos convencidos. Nunca se plantea de forma directa, se les hace saber que tienes una pareja sentimental y que sólo estamos interesados en pasar un buen momento”, afirma.

“Los cuidados son muy importantes, el primero es la higiene, y el sexo seguro, sobre todo si tienes una pareja, hay que darse su lugar en estos juegos sexuales”, finaliza.

Ventajas

* Una manifestación de la comunicación y/o sinceridad de la pareja.
* Si hablan de las fantasías es una forma de expresar y comunicar deseos, ya la pareja determinará si acepta o no.
* Es una forma de vivir y ejercer la sexualidad.
* Se pueden descubrir experiencias que enriquecen la vida sexual de la pareja.

Desventajas

* Si no se aclara bien puede haber problemas emocionales, de salud, de celos, de envidias.
* Si no se supera puede haber discusiones o devaluaciones, o la pareja puede creer que ya no es suficiente y por ello busca un tercero.
* Puede surgir un deseo de infidelidad.

Para una buena experiencia en un trío sexual

El sitio Tu Guía Sexual comparte consejos para que esa experiencia sea fructífera:

1. Si realizas un trío sexual con tu pareja asegúrate que el o ella no se sientan a un lado, haz que se sienta siempre a gusto. Dale mucha atención para que nunca se sienta menos deseada (o) que el invitado (a).

2. La confianza en la pareja debe ser total para tener experiencias de triolismo. De lo contrario luego vendrán sentimientos conflictivos como celos y mucha desconfianza. Tu pareja puede sentirse luego traicionada, engañada, puede dudar sobre tu fidelidad o bien tu identidad sexual al verte interactuando con alguien de tu mismo sexo (si es el caso).

3. Los tríos sexuales se tratan de probar nuevas sensaciones, no de encaminar sentimientos o bien de probar los sentimientos de tu pareja o hacia la persona invitada.

4. Las tres personas deben tener una disposición total del 100% para evitar una catástrofe en la cama.

5. Déjate guiar por el deseo, haz lo que más te provoque y con quien te provoque en el momento. En un trío puedes besar a una persona mientras acaricias a otra, o bien mientras otras manos te acarician a ti.

6. Recuerda ser equilibrado (a). Es esencial que los tres disfruten, de eso se trata. Las otras dos personas no están a merced tuya y también deben pasarla bien.

7. Tal vez no deben de ser íntimos amigos, pero si es importante que conozcas detalles mínimos sobre las otras personas al menos, como sus conductas sexuales e historia sexual. Esto con el fin de que la experiencia no te vaya a traer malas consecuencias irreversibles para tu salud.

8. Ante todo, practica el sexo seguro. Usa siempre un condón. Uno diferente y nuevo para cada persona que participe en el menage a trois. Evitarás así ITS y hasta un embarazo no deseado.

9. Si utilizan juguetes sexuales, procuren que estén muy limpios al principio del juego y límpielos antes de que otra persona los use y/o introduzca en sus genitales.

Fuente : vanguardia.com.mx

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44 replies »

  1. hice un trio con mi esposo y una amiga de ambos, la primera vez fue un desastre el se dedico a ella y me dejo a un lado, lo hemos hecho otras veces y mejoro bastante, pero ahora tengo muchas dudas en relacion a si con ella sintio mas que conmigo aunque se lo he preguntado me dice que me ama es a mi y que conmigo siente mas y se siente muy hombre a mi lado continuo con mis dudas pero sin embargo me gustaria continuar la relacion de tres que opinan podria perder mi matrimonio aunque ellos no se comunican nunca me da temor que hago?

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  2. hola dr soy un hombre de 40 años de edad y casado con una mujer de 39 años de edad conm 17 años de matrimonio y 9 años de novio, entre mi esposa y yio existe mucha confianza y hemos hecho trios con chica un dia mi esposa me pidoio hacer un trio con otro hombre y bueno no hasbia ido facil encontrarlo luego de una buena busqueda encontramos a un hombre y resulto ser un hombre biuen dotado nos dimos cuenta que era dotado al momento del encuentro, usted crre que mi esposa le haya importado el tam,año del pene de esa persona ya que ahora la noto mas cambiada y casi nio tiene relaciones sexuales conmigo o cres que solo es mi mente que asi lo crees

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    • hola yo tuve el mismo problema el hombre con el que hicimos el trio resulto tenerlo muy grande y hacerlo muy bien y mi esposa dice la paso muy rico con el, ella quizo hacerlo mas veces, ahora creo que se encuentran a escondidas

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    • mira, yo participe de un trio y me preguntaron por la medida de mi pene, dio la casualidad que era del mismo tamaño del pene del marido de mi amiga, la verdad la pasamos re bien. yo creo que para hacer un trio tendias que a ver tenido en cuenta eso, por mas que digan que el tamaño no importa. saludos

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  3. no el tamaño no importa lo que importa es como lo haces como exitas a tu pareja eso es lo importante talvez alguien le dijo que eras visexuala o algo miro o solo estu imaginacion pues si tienes confianza para hacer trios pues tenla para decirselo

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  4. glana pues la verdad para que haces algo asi si no estas segura de lo que realmente siente tu pareja por ti dile ke no lo seguiran haciendo y luego te miros los cuernos nooo nunca deviste aver echo eso ni modo

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  5. Hola soy de Venezuela actualmente tengo una pareja la cual me ha hecho sentir experiencias sexuales mas haya de lo vivido antes, le manefeste hace poco de una de m,is fantasias sexuales y es esta la del bendito trio… jajaj que cosa no? algo muiy comun entrela sociedad pero aun causa pudor y tabu en quienes la desean, en fin, el manifesto, mi pareja estar de “acuerdo” aparentemente pero…. lo hemos estado pensando y en vista de los diferentes caracteres de ambos estar en discucion por un largo tiempo jajjaj en vista de que al igual que mucha gente lo amo y no deseo perderlo… liliana

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  6. pepe,para que te metes en sitios de este nivel si no estás en tal nivel?, no tienes derecho a opinar si eres tan limitado.
    Por suerte, la gran consecuencia psicológica es un gran conocimiento personal y sexual en la pareja.

    Todo lo antes planteado por las restantes personas, agradezco, a sido de gran ayuda con respecto a dudas que tenía…

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  7. tuve el gusto de hacerlo con una pareja nelsonyblanca fue espectacular, pueden leer el relato que el esposo escribio, coloca en buscar nelsonyblanca solamente y leen lo riquisimo que los pasamos los tres, es emocionante dos penes rozando entre si en una rica vagina y la esposa como gozaba, exito

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  8. tuve la oportidad de hacerlo con mi pareja y su mejor amiga primero solo era dibercion pero seguimos teniendo relacion y ya son dos años cuando la visitamos ya que ella vive en otra ciudad les cuento que enrealidad las quiero mucho y se que mi esposa higual

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  9. Hola¡a todos, soy de venezuela. Un trio es una fantacia que dejo de serla para combertiase en realidad… y creo que es algo delicado sino dejas en claro que es lo que se quiere. Paso la primera ves con una chica de mi edad y senti celos, pero ya con el tiempo he mejorado, aunque no la he vuelto a ver desde entonces. y creo que es muy divertido,unico. claro que cuesta encontrar personas que piensen asi.

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  10. Hola, como estan. Tengo un novio hace ya dos a;os. Hemos tenido una relacion sexual muy placentera. Mi novio me ha expresado abiertamente que tiene una fantasia de trio,,donde dice sentirse excitado pensando que estamos en un trio con otro hombre,,el no es homosexual,,solo que se siente excitado pensando como otro me lo haria. Se siente un poco culpable porque cree que quizas no es normal pensar este tipo de cosas y hemos hablado del tema,, y yo no puedo negar que me llama la atencion la idea, pero tengo muchos temores. Me agrada mucho que tengamos tanta confianza para hablar y decirnos las cosas. El me reitera que no quiere hacerlo si no lo quiero hacer, que no se tiene que llevar a la realidad si yo no quiero,,pero si le gustaria intentarlo. Me preocupan muchas cosas,,porque no se como uno puede reaccionar despues de que esto suceda,,yo tiendo a ser mas celosa, pero en este caso como no habria otra chica involucrada, no me siento mal por eso. No quiero que mi relacion de pareja se llegue a destruir por una experiencia de un dia, me doleria muchisimo. Tampoco sabriamos como iniciar un trio. Quizas mejor dejarlo en su fantasia?,,pero quizas esto lo motivara a buscar a otra que quiera complacer su fantasia?. O que tal que despues de hacer un trio, me quede gustando mas el otro chico, en lugar de mi novio?. Mi novio siempre ha pensado que tiene un miembro no tan grande, asi que no se si esto influye en su fantasia de verme con otro hombre que me lo haga y que quizas lo tenga mas grande, le he dicho que es lo mas absurdo porque me siento totalmente complacida por el,,de hecho nunca habia vivido con mas satisfaccion mi vida sexual como en esta oportunidad con el. El tama;o de su miembro en mi concepto es proporcional para mi y lo amo con todo mi ser, de hecho quizas cambiarlo seria mala idea.

    No se si en caso de aceptar la idea, luego de hacerlo, el cambie la opinion sobre mi o vicebersa,,que yo cambie mi modo de verlo y quererlo.

    Gracias por sus posibles comentarios o referencias de links documentados sobre el tema.

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  11. HOLA Karina,en verdad esto para ti seria una esperiencia que solo tu sabrias vivirla aprovecharla, pero solo tu y nadie mas que tu elijes lo que quieres ser. Em mi particular no creo que tu tengas ningun problema en tener este tipo de esperiecia, solo despues que termin quisas sientas un sentinmiento de culpa por haber hecho algo que crees que es malo, sentirt estraña o tranquila, serena y emosionada de averle hecho realidad la fantasia a tu novio. En cuanto a tu novio creo que es una persona que gusta del plaser,pero teme de perder,depronto no es bueno para las apuesta, alguien de mente avierta y que no creo que encuentres otro que quiera darte el maximum sentido del plaser y el gozo como lo aspira el, es cruel con sogo mismo y tine tanto temor como deseos de esperimentar.Cree el que su pene es relativamente corto o pequeño, porque quisas se halla comparado con imjenes de peliculas u otros medios, pero en la realidad rara ves se consiguin un pene de gran tamaño. estas imajenes son arregladas con trucos.Tanto un miembro grande como uno pequeño producen el mismo plaser y efecto en una mujer, la unica diferencia entre un hombre y otro no es eso; el tamaño de su pene, sino la calida de cariño y creativadad que le pone al plaser y el amor.
    Tu relacion de pareja tendria problemas si le permites a el invitado luego de terminado el asunto, te visite, te escriba, te moleste.podrian repetir con el mismo o cambiar, pero deben entre ambos dejar en claro que es solo por plaser, por gusto,y que su moral como pareja no debe quedar de boca en boca. que puede si claro existir una amistad entre el invitado si, pero hasta alli.
    Supongo que son una pareja joven y tendran muchas oportunidades para disfrutar de esto.Si por alguna razon los celos se presentan, recomiendo ayuda profesional, hablar tomar acuerdos y eso si no tomen esto como algo que tenga que suceder todos los dias, procuren que sea algo ocasional de cuando en cuando por que sino la magia que produse el trio se acava.Chao no dejes de escribir tu comentario estare pendiente.

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  12. Hola amigos, tengo una novia con la que ya hemos realizado trios con anterioridad,unos buenos y otros no tanto, no hace mucho ella ya se negaba a realizar mas trios, pero ahora me comenta que le gustaria hacerlo con su instructor de zumba, el problema es como proponerselo a el, ya que yo no he tratado con el y tambien si despues de esto me generara desconfianza en ella, ya que es su instructor. Me podria aconsejar que hacer? si hacerlo o no? y como proponerle al tercero, como entablo la conversacion para invitarlo.
    Gracias y saludos a todos

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  13. De nuevo se desata la pasión

    Casi un año hace que mi esposa y yo participamos en nuestro primer trío HMH, el cual fue sencillamente delicioso y ella gozó como nunca antes la había visto gozar, al igual que mi amigo Aníval y yo.

    Desde entonces nuestra vida se hizo prácticamente «normal» y no participamos en ninguna otra clase de relaciones de este tipo, siempre con la esperanza de volver a estar de nuevo con Aníval, la persona con quien experimentamos nuestra primera vez y con quien hicimos una gran confianza, aunque por supuesto que en la cama seguíamos igual o más apasionados, y en nuestras fantasías siempre estaba él presente, ella imaginaba que era él quien la cogía con su gruesa polla y yo me imaginaba que los veía cogiendo y besándose y me excitaba muchísimo, al igual que ella; pero la verdad es que queríamos hacerlo de nuevo en la realidad y los dos nos moríamos de ganas de que volviera Aníval para gozar de lo lindo del sexo en trío, pero sólo con él. El hecho es que múltiples ocupaciones le impedían volver a visitarnos y varias veces había quedado de venir, con lo que mi esposa se ilusionaba y contaba los días para volver a comerse la gran verga de Aníval, pero siempre surgía un inconveniente de última hora y se volvía a aplazar su regreso.

    Pero después de tantas vicisitudes y esperas, al fin se llegó el gran día, ¡por fin iba a volver! Mi esposa Blanquita no lo podía creer, de solo pensar en lo que le esperaba se le humedecía toda la cuquita y yo le decía que si se imaginaba lo que íbamos a hacer, que se imaginara que de nuevo le hacíamos una doble penetración y agarraba una calentura de las que a mí tanto me gustan, que se le pone esa cuca toda babosita, sedosita, se le engordan los labios vaginales y cuando la penetro me acaricia de una manera deliciosa y se siente un calor húmedo definitivamente exquisito, que me hace tener unos orgasmos muy fuertes y ricos, e igual, mientras yo me la cojo bien duro, ella por lo general termina dos o tres veces seguidas, cuando nos excitamos imaginando lo que nos espera en el momento que de nuevo estemos con él. Lo cierto es que esta vez era cierto, él volvía. El día acordado nos llamó y lo confirmó, ya estaba en la ciudad y a las 8:00 de la noche nos pasaría recogiendo en su carro.

    Ella se encontraba feliz y dichosa y radiante, se acicaló con una dedicación asombrosa, y el resultado fue magnífico: quedó realmente preciosa, con una minifalda a mitad de los muslos, con la cual se veía muy sexy y provocativa, una blusita con una manga destapada y la espalda también a medio descubrir, que le daba un toque de misterio, además era cortica y le dejaba ver su precioso ombliguito, de verdad estaba muy linda, además con unas sandalias altas, de las que tienen tiritas para amarrarse en los tobillos, y unas tanguitas diminutas y además no llevaba sostén. Parecía una chamita (jovencita) aún con sus 33 años encima, de verdad que no los aparentaba para nada. Como la noche estaba un poco fría, llevaba puesta una chaqueta negra, de pana que le daba un toque de elegancia, majestuoso.

    En fin, estaba seguro que Aníval iba a estar encantado de cogerse semejante caramelito de mujer y si a eso le agregamos lo caliente, dispuesta y complaciente que es, cualquier hombre quedaría encantado con mi preciosa mujer, que por algo llevamos 15 años juntos y cada día la quiero y la adoro más y soy muy feliz al lado de ella; por eso me gusta complacerla en todos sus deseos y sus caprichos y este era uno de ellas, el poder disfrutar de dos vergas para ella solita, el placer de ser poseída por otro hombre frente a su marido, cuatro manos dispuestas a acariciarla y a hacerla la mujer más dichosa del planeta. Sus fantasías de nuevo serían cumplidas, la larga espera había terminado.

    Como siempre, Aníval no llegó puntual, pasaron las ocho, nueve, y las diez y no llegaba, ya ella se estaba impacientando, hasta que nos llamó explicando su retraso y que en 15 minutos llegaba y así fue. Cuando salimos del apartamento la miré y llevaba una cara de gusto y de excitación que, como dice la frase publicitaria de las tarjetas, «hay cosas que el dinero no puede comprar» y esa era una de ellas, esa mirada de placer y de gusto, de satisfacción, como cuando uno le regala a un niño el juguete que tanto ha anhelado. En fin, el corazón también me saltaba de excitación y me daba un hormigueo en el estómago, sabiendo lo que venía, salimos a la calle y allí estaba él.

    Como era muy tarde y no había posibilidad que nos vieran los vecinos, tuve la gentileza de subirla a ella en la parte delantera del auto, junto a él, para que pudieran saludarse como es debido y yo me subí en la parte de atrás, a disfrutar del espectáculo. Allí mismo él nos saludó, me dio cortésmente la mano y me la apretó con cariño y a mi esposa la besó en la boca, abrazándola con pasión, gesto totalmente correspondido por ella, que prácticamente se abalanzó sobre él y se lo quería comer con la boca, mientras él le decía lo mucho que la había extrañado, las ganas que tenía de cogérsela y todas las veces que se había masturbado pensando en ella, en nosotros.

    Ella por su parte también le contó lo mucho que lo había pensado, como se imaginaba que él se la cogía con su grueso güevo y lo mucho que también había extrañado sus caricias, sus palabras y por supuesto, su herramienta, siempre dura y dispuesta. Yo desde atrás los veía complacido y excitado, me encantaba verlos así, ansiosos, deseosos. Mientras iba manejando, ya en camino al motel que siempre íbamos, un paradisíaco motel de montaña, en los andes, precioso, muy bien decorado y el lugar perfecto para la pasión prohibida, Aníval pasaba sus manos por las piernas de mi esposa, y ella se estremecía y sutilmente abría más las piernas, en claro gesto de complacencia, para facilitarle la labor y lograr que sus dedos llegaran a su rica cuquita, que a estas alturas seguramente estaría encharcada y palpitante, a sabiendas de la cogida tan deliciosa que le esperaba.

    Él poco a poco logró llevar sus dedos a su vagina, por debajo de la falda, protegida por la pequeña tanguita que llevaba puesta, de color negro, como a él le gusta, y por eso ella se la había puesto, para complacerlo en todos los detalles. Él hizo a un lado la tela que le estorbaba para llegar a su objetivo y suavemente empezó a acariciarle la pepita y a tomar entre sus dedos los pliegues de sus labios vaginales, suaves, preciosos que los tiene ella, y luego a poner la punta de sus dedos al frente de su ardiente agujero, mientras ella levantaba complacida las caderas, esperando que le introdujera, al menos por el momento, sus dedos en su hambriento sexo.

    Por fin logró hacerlo y ella exclamó un ¡ahhh! de gusto que me estremeció de placer a mí también, imaginando el gusto que le estaba dando Aníval con sus caricias, ya que de verdad os digo que disfruto muchísimo cuando ella siente placer y esa es una de las razones por las cuales me encantan estas aventuras sexuales tan prohibidas por la sociedad, para verla gozando y gritando de placer y que mejor que un trío para ello. Así estuvo un rato Aníval acariciando su cuquita, sus piernas, sus senos, de repente se acercaba y le daba un beso, en algún semáforo que nos detuviéramos y ella lo miraba con lujuria y ansiedad, de que de una vez por todas llegáramos al motel, para dar rienda suelta a la pasión desbocada que los tres sentíamos en ese instante.

    Ella por supuesto no se quedó quieta y respondió a las caricias de su amante visitante buscando con sus manos el objeto de todos sus sueños, el pene de Aníval que tanto gusto le había dado y que tanto había imaginado volverse a comer y por fin lo iba a tener para ella solita, entre sus piernas. Ansiosa por volverlo a ver, mi esposa se agachó en la silla en las piernas de nuestro amigo y buscó ansiosamente entre sus piernas la verga de él, bajándole la cremallera al pantalón y haciendo a un lado sus interiores, logró encontrar el pene anhelado, que se encontraba como una roca, grande, grueso, duro, imponente, y que saltó como impulsado por un resorte, mostrando en la cabeza un brillo delatador de lo excitado que se encontraba de imaginar la mujerzota que se iba a comer y que tanto placer le iba a brindar.

    Al verlo mi mujercita se relamió los labios y se dispuso a besarlo, diciendo lo mucho que le gustaba, lo grande que estaba y cuanto había esperado por ese momento. Al instante ya tenía entre sus labios toda la verga de Aníval, con una pasión y una furia salvaje, parecía que se lo quisiera comer de verdad, aunque, claro, yo desde atrás, asomado por un lado del asiento de Aníval, no tenía un campo visual muy grande, pero sí podía ver la preciosa cabellera negra de mi adorada mujercita, clavada entre las piernas de su amante, prácticamente devorándole el güevo, mientras yo, su esposo, me complacía viéndola en esos ajetreos. Para mí era una imagen supremamente sensual, qué mamada le estaba dando, en plena vía pública, con los vehículos pasando al lado de nosotros, pero la oscuridad y los vidrios semi-ahumados de su auto nos protegían un poco, sin embargo, no nos importaba, si alguien nos veía, mejor, que se excitara también con el espectáculo y que pusiera a volar la imaginación con la escena.

    Desde allí podía ver como su cabellera se movía con el vaivén de su boca arriba y abajo, como lo chupaba, como un caramelo y Aníval se deleitaba y exclamaba lo mucho que le complacía sentir esos tiernos labios en su polla, esa caliente boca en su portentoso aparato, que casi no le cabía en la boca, pues se veía el esfuerzo que debían hacer sus labios para albergar semejante cosa tan gruesa, y eso era precisamente lo que a ella más le gustaba, sentirse llena por completo, tanto su boca como pronto su cuca.

    Ya cuando íbamos llegando, él le hizo un gesto a ella de que se detuviera, que lo iba a hacer acabar y quería era echarle toda su leche pero en el coño, hasta dejárselo repleto de semen y eso sería cuando por fin llegáramos al hotel. Ella entonces se levantó y me miró con cara de lascivia, de lujuria, de excitación y me dijo: ummm qué rico está, me muero de ganas de que me coja con ese bichote tan grueso y grande! y me guiñó el ojo con un gesto de complicidad y yo llegué y me le acerqué y la besé con pasión, en su boca húmeda por los jugos lubricantes de Aníval, que se confundían con nuestra saliva y sabía a puro sexo, era muy excitante, sentirla así.

    Entonces yo me escondí en la maleta del carro, a la cual se podía llegar por el respaldo de las sillas traseras, ya que en estas ciudades tan mojigatas, no permiten a más de dos personas en un motel. Entonces me escondí y cerré la compuerta y los perdí de vista pero podía escuchar sus jadeos y gemidos, especialmente los de ella, que me excitaban, imaginando qué le estaría haciendo, cómo la estaría acariciando, mientras esperaban su turno en la fila de carros que también se disponían a entrar al motel, muy concurrido a aquellas horas de un fin de semana. Me tenían como loco de la excitación las exclamaciones de ella de gusto, pues ya sin el temor de tener que manejar y acariciarla y seguro que un poco más cómodo por no estar ante mi presencia, se dedicaron a acariciarse y besarse con delirio, con ardor, tratando de compensar un poco el tiempo tan largo en que estuvieron separados y a sabiendas que después que todo pasara de nuevo iban a separarse por otro amplio tiempo, entonces había que sacarle el máximo provecho a aquellos preciosos minutos en que estaban juntos.

    Al fin entramos al motel y yo pude salir de mi escondite. Aníval me entregó las llaves de la habitación, para ir abriendo mientras él cerraba el garage y yo me adelanté y atrás venía mi adorada esposa Blanquita, tomada de mi mano y con una cara de vicio que me encantaba.

    La miré y le pregunté que como se sentía y me dijo que estaba que explotaba de la excitación y que ansiaba que él se la cogiera y que luego los dos la penetráramos por sus dos agujeros, tal y como tanto lo habíamos soñado, me apretó con ternura la mano y mirándome a los ojos simplemente me dijo: gracias, papi, me haces muy feliz y te quiero mucho, mucho, mucho, a lo que yo le respondí que igualmente la amaba muchísimo y que quería verla gozando como nunca, como una perra en celo, que se sintiera como toda una puta, como una hembra con ganas de macho, que se desinhibiera por completo y que no le diera pena conmigo, que además quería que cada vez que fuera a tener un orgasmo que lo gritara bien duro, que se quejara todo lo que quisiera y con ganas, con pasión, para gozar también escuchándola y disfrutar con su placer ya que eso me vuelve loco y de verdad que me encanta oírla quejarse mientras me la estoy cogiendo o en este caso, mientras se la coge Aníval. Nos ubicamos en la habitación descargamos nuestras pertenencias y yo me ubiqué en una silla al lado de la cama, mientras que Aníval llegó y abrazó a Blanquita con pasión y de nuevo empezó a besarla y a darle lengua con unas ganas terribles, que demostraban lo mucho que también él había ansiado ese momento, mientras mi esposa le correspondía con igual o mayor pasión y mientras yo los veía todo excitado, con el pene a punto de reventar de lo duro que estaba.

    Entonces él la fue desnudando poco a poco, bajándole su falda mientras le besaba los senos y ella alzaba un pie y luego el otro, para ayudarle en su tarea, mientras le acariciaba la espalda, los brazos o cerraba los ojos para disfrutar de sus caricias. Entonces ella se agachó as sus pies y dirigió de nuevo su atención a su güevo, dispuesta a seguirlo mamando, ya con mejor luz para poder verlo mejor. Yo preparé la cámara fotográfica y me dediqué a buscar los mejores ángulos para captar aquellas excitantes escenas, entre mi esposa y su amante, con quien me era infiel, pero con mi consentimiento y de verdad que yo también lo estaba disfrutando. Así empezó ella a mamárselo con ganas, se lo metía en la boca, le pasaba la lengua por la cabeza de su pene, por el tronco, le acariciaba las bolas con la lengua mientras con la mano lo masturbaba lentamente, hasta que Aníval no aguantó más y la tomó de la cintura, la alzó, la besó con pasión y la atrajo hacia sí con gran ímpetu, mientras preparaba su colosal herramienta y se la colocaba entre las piernas cerradas de mi muñequita rica (creo que mejor debo decir «nuestra» muñequita, porque debo confesar que varias veces se lo he dicho, la tienes a tú disposición, para que hagas con ella lo que quieras, es toda tuya y por mí no te preocupes, has de cuenta como si yo no estuviera) y ella con desesperación de sentir su cosota adentro, también colaboraba pero claro, así parados no es fácil lograr una penetración, entonces él le alzó un poco una pierna y logró que su verga quedara al frente de los labiecitos vaginales de mi amor, brillantes por sus jugos de excitación y entonces él la agarró de las nalgas, las cuales apretaba con morbo y pasión, y la empujó sobre su polla, doblando un poco sus piernas y alzándola en vilo logró penetrarla así, parados y cuando ella tuvo la verga de él en su interior, pegó un grito de placer que me estremeción y puso una cara de satisfacción, como para el recuerdo y él empezó a decir, ¡ahh que cuca tan rica, como deseaba tenerla así y darle güevo hasta cansarme, qué delicia! y ella decía: ¡sí papi, así, ensártame con tu güevo tan rico, que me llenas toda y me haces muy dichosa, qué gusto ummmmmm! Mientras yo los observaba desde la silla, me desvestí yo también y quedé con mi pene al aire, totalmente enhiesto, sin habérmelo tocado siquiera, no quería adelantar nada, el placer había que regularlo y teníamos toda la noche por delante, sin embargo sin masturbarme, el pene lo tenía en total erección, palpitante y cabeceando de gusto y excitación, esperando con paciencia mi turno y tomando algunas fotos de las escenas que más eróticas me parecían.

    Aníval mientras seguía clavándo su voluminoso aparato en la cuca de mi mujer y desde donde yo los observaba podía apreciar claramente como sus labios vaginales se dilataban al máximo, para poder albergar una verga del tamaño de la de Aníval, no sé muy bien de calcular medidas pero fácilmente le pongo unos 22 ó 24 cm y realmente muy grueso, casi como una lata de refresco, se veía deliciosa su cuca repleta de güevo, como a ella le gustaba y ella quejándose y gimiendo de gusto, qué escena, realmente por ver esas imágenes ya podía decir que «eso pagaba la entrada», haciendo alusión a un espectáculo teatral, pero la diferencia es que yo estaba en palco preferencial y estaba presenciando un estreno único e irrepetible: mi mujer poniéndome los cuernos en mi propias narices, con mi total complacencia y con un hombre con una herramienta mucho más grande que la mía, que es de tamaño medio, unos 16 cm y un poco delgada, nada que ver con ese güevo tan grueso de Aníval y precisamente eso era lo que quería, verla gozar con otro hombre, que le llenara la cuca bastante y que la pusiera a sentir placer ante mis ojos, que ella cuando goza es todo un espectáculo sexual de primera y estaba satisfaciendo mis fantasías y las de ella y Aníval gozaba sabiendo que se cogía a la mujer de otro, delante de su propio esposo y que la ponía a gozar como nunca y por supuesto que lo excitaba muchísimo la situación. Así esuvo un rato cogiéndosela, sostenida en los aires los dos frente a frente, pero por supuesto que nadie aguanta mucho rato así, sosteniendo a la mujer, así sea delgada como mi muñeca, que pesa como 48 k y mide 1,65 cm, y sus medidas son aproximadamente 88 de busto, 62 de cintura y 91 de cadera, de verdad que está muy buena, me parece que tiene una figura esbelta y preciosa y en la calle la molestan mucho cuando pasa, lo cual me hace sentir muy orgulloso. Entonces Aníval, con ella montada encima de él, totalmente unidos por sus sexos y sus bocas, abrazados, ella en una actitud de total entrega, penetrada en su vagina hasta lo más profundo y él como todo un macho cabrío, poseyendo a la hembra con furia y desesperación.

    Entonces se dirigió a la cama, la depositó allí suavemente y siguió dándole güevo con pasión y ella alzó sus piernas sobre él y se las colocó en sus nalgas, haciendo presión como para que se lo metiera aún más adentro, si es que eso fuera posible.

    Así siguió un rato, enterrándole su vergota en la cuca de mi esposa, alzándole una pierna como para que yo pudiera ver como le entraba y entonces se la sacaba por completo y su cuca se cerraba y quedaba un pequeño orificio, escurriendo jugos blancos, espesos, provenientes de los dos, allí mezclados, y su verga se veía desafiante, imponente, mirando hacia arriba, seguro molesta por haber sido sacada del lugar en donde estaba gozando tanto y ella le decía: no la saques papito, métemela bien duro mi amor, hasta el fondo que me encanta! y entonces él volvía a arremeter contra su coño, que tenía que abrirse más de la cuenta para poder albergar en su interior semejante cosota, y se veía que ella lo gozaba de una manera, que impresionaba y que me tenía alelado de placer.

    Se podía escuchar cuando entraba y salía, sus jugos chapoteando por el movimiento de sus cuerpos y luego se besaban y él movía las nalgas con desespero, con fuerza, para luego hacerlo más lento y bajar su cabeza a sus senos y se metía un pezón en la boca y ella gemía entonces más duro y luego se metía el otro y ella: aaaay, qué rico, papi, como me haces gozar, me fascina que te me comas las tetas, qué gusto, por Dios! Así estuvo bombeándola un rato, hasta que pude ver como las facciones de mi preciosa compañera se desdibujaban de gusto, y gritó de una manera sensacional, que se venía, decía: aaayy, así, así, Aníval, que me voy a venir, me vengo, aaaaaggggghhhh y ese grito yo creoq ue lo escucharon en todo el motel, me dio un estremecimiento de gusto, todavía hoy escribiendo estas líneas me recuerdo y se me para el güevo y me excito y ya estoy pensando terminar aquí para darle una buena cogida a mi esposa, mientras le leo lo que escribí, para que se recuerde de lo que gozó aquel día y que esperamos se vuelva a repetir muy pronto, además le mostraré las fotos que tomé aquel día, que poco las vemos, por cuestiones de seguridad.

    Bueno continuando, resulta que luego de que ella acabó, él se paró de encima de ella, sin aún terminar y la dejó así, con las piernas abiertas toda cogida y con una expresión de gusto y satisfacción que yo creo que ni chupándose un limón se le quitaría, entonces me hizo señas que quería que yo me la cogiera, porque claro que a él también le gusta mucho vernos cogiendo, entonces yo, con mi verga dura como una piedra me instalé entre las piernas de mi amada, ocupando el sitio que hace poco había ocupado el amante de mi esposa y lo coloqué en la entrada de su mojada vagina, le acaricié los labios con mi polla y lentamente se lo fui metiendo, poco a poco y pude comprobar como se sentía un poquito más amplia, claro, después de albergar allí semejante cosota, no era para menos, sin embargo el placer era muchísimo e igual sentía una buena fricción y empecé a moverme y ella me abrazó con desesperación y me atrapó entre sus brazos y me besó con pasión, diciéndome que había sido muy rico y que seguía excitada, que estaba muy rico también mi pene, que la cogiera así, bien duro, como a ella le gustaba y yo, obediene, empecé a darle duro por esa cuca, que chorreaba sus jugos de su anterior acabada y era tan fuerte la sensación, que en pocos minutos ya sentía que me venía, pero me aguanté y seguí dándole, mientras Aníval nos miraba con gusto y se masturbaba lentamente, y nos tomaba también fotos.

    Entonces de repente sentí que Aníbal se me acercaba por detrás y que su boca acariciaba las piernas de mi esposa y llegaba a nuestros sexos unidos y lo sentía allí atrás y era una sensación extraña pero deliciosa, cuando de repente sentí que su cuerpo se acomodaba de manera de poner su verga al lado de la mía. Blanca y yo estábamos cerca a la orilla de la cama y ella estaba boca arriba y yo encima, ella con las piernas abiertas sobre mis hombros y yo clavándola por la cuca.

    Entonces él empezó a hacer presión por un ladito y ella empezó a gemir con más ganas aahhhh, así, que rico y el de repente, con gran dificultad pero lo logró, se coló al lado mío dentro de la vagina de mi esposa y yo podía sentir la piel de su pene junto a la piel del mío y las paredes vaginales de la cuca de mi mujer ardiendo, aestiradas al máximo, mientras ella se quejaba y decía que le dolía pero que no se lo fueran a sacar, que estba gozando mucho y que le encantaba sentir nuestros dos penes en su interior, que era lo que más había ansiado todo este tiempo, tenernos alos dos dentro de ella, y así estuvimos un rato moviéndonos, gozándonos, hasta que Aníval me dijo que quería que acabáramos juntos, que le avisara en qué momento iba a acabar y yo le dije que estaba a punto y él entonces aceleró sus movimientos, mientras que Blanquita seguía quejándose (ya llevaba como cinco orgasmos seguidos) y no pude soportar más y me vine en una forma salvaje e impresionante que me da escalofríos de solo recordarme y le dije, ahhh me vengo, mi amor, te voy a dar mi leche y me dijo: sí, qué rico, queiro que me llenen de leche, mis dos machos tan ricos! y yo botando chorros de semen dentro de ella cuando siento que al lado mío salen otros chorros y Aníval empieza a gritar: ahhh así, que cuca más rica, que delicia, que orgasmo uuuufffff, ahhh, que rico se siente así entre tres, ummmm y yo también gozando, y entonces nos aflojamos y nos abrazamos los tres, y así estuvimos un rato, acariciándonos pero ya como con ternura, mientras descansábamos para seguir con la función y la verdad es que la pasamos de maravilla, qué noche! echamos cada uno seis polvos, es decir, ella se tragó 12 lechazos, en su boca, en su culo, en su cuca, que gustazo se dio, le dimos por todos lados, en el jacuzzi, en una silla, en el baño, en la cama y así amanecimos y en la mañana de repente siento que me despiertan unos jadeos y era ella que se lo estaba mamando y yo no me desperté del todo, me hice el dormido a ver que más hacían y entonces él llegó y la agarro de las piernas y la sentó encima de él y empezó a hacerla subir y bajar sobre su dura polla y ella también a cabalgarlo con ganas y, bueno, así quien duerme, no me quedó más remedio que levantarme, ya con el güevo como una piedra y ponerme detrás de ella, acariciarle el culito, meterle un dedo y sentir la polla de Aníval a través de la piel de su cuca y luego me acomodé y se lo hundí hasta el fondo y ella quejándose y gozando, como una loca pero de pasión, como una puta en celo, y nosotros dándonos gusto con semejante hembra tan deliciosa.

    Bueno, esa fue la última vez que estuvimos con Aníval y de verdad que los tres la pasamos de maravilla y no vemos la hora de volverlo a repetir, nos dijo que en noviembre volvía y estamos esperando ansiosos que llegue el día (por supuesto que ella es la más ansiosa, que me dice que se muere de las ganas por volver a sentir ese bichote en su interior, que la volvamos a coger entre los dos) y bueno, la verdad es que nos arrepentimos para nada de lo que hicimos y somos muy felices y nuestra relación anda a las mil maravillas, gozamos más del sexo, nos la pasamos calientes los dos, a veces lo hacemos hasta dos y tres veces al día, casi todos los días hacemos el amor y definitivamente, esta relación nos llenó de deseos sexuales y nos ha dado muchas gratificaciones.

    Me gustaría que me escribieran y me comentaran que opinan al respecto lasparejas que ya lo han hecho o que les gustaría hacerlo, con gusto compartiremos nuestras inquietudes con ustedes y responderemos a sus preguntas. nuestro correo: nelsonyblanca@hotmail.com; victorjoseucv@hotmail.com, celular 04169265105
    es totalmente real.

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  14. De nuevo se desata la pasión

    Casi un año hace que mi esposa y yo participamos en nuestro primer trío HMH, el cual fue sencillamente delicioso y ella gozó como nunca antes la había visto gozar, al igual que mi amigo Aníval y yo.

    Desde entonces nuestra vida se hizo prácticamente «normal» y no participamos en ninguna otra clase de relaciones de este tipo, siempre con la esperanza de volver a estar de nuevo con Aníval, la persona con quien experimentamos nuestra primera vez y con quien hicimos una gran confianza, aunque por supuesto que en la cama seguíamos igual o más apasionados, y en nuestras fantasías siempre estaba él presente, ella imaginaba que era él quien la cogía con su gruesa polla y yo me imaginaba que los veía cogiendo y besándose y me excitaba muchísimo, al igual que ella; pero la verdad es que queríamos hacerlo de nuevo en la realidad y los dos nos moríamos de ganas de que volviera Aníval para gozar de lo lindo del sexo en trío, pero sólo con él. El hecho es que múltiples ocupaciones le impedían volver a visitarnos y varias veces había quedado de venir, con lo que mi esposa se ilusionaba y contaba los días para volver a comerse la gran verga de Aníval, pero siempre surgía un inconveniente de última hora y se volvía a aplazar su regreso.

    Pero después de tantas vicisitudes y esperas, al fin se llegó el gran día, ¡por fin iba a volver! Mi esposa Blanquita no lo podía creer, de solo pensar en lo que le esperaba se le humedecía toda la cuquita y yo le decía que si se imaginaba lo que íbamos a hacer, que se imaginara que de nuevo le hacíamos una doble penetración y agarraba una calentura de las que a mí tanto me gustan, que se le pone esa cuca toda babosita, sedosita, se le engordan los labios vaginales y cuando la penetro me acaricia de una manera deliciosa y se siente un calor húmedo definitivamente exquisito, que me hace tener unos orgasmos muy fuertes y ricos, e igual, mientras yo me la cojo bien duro, ella por lo general termina dos o tres veces seguidas, cuando nos excitamos imaginando lo que nos espera en el momento que de nuevo estemos con él. Lo cierto es que esta vez era cierto, él volvía. El día acordado nos llamó y lo confirmó, ya estaba en la ciudad y a las 8:00 de la noche nos pasaría recogiendo en su carro.

    Ella se encontraba feliz y dichosa y radiante, se acicaló con una dedicación asombrosa, y el resultado fue magnífico: quedó realmente preciosa, con una minifalda a mitad de los muslos, con la cual se veía muy sexy y provocativa, una blusita con una manga destapada y la espalda también a medio descubrir, que le daba un toque de misterio, además era cortica y le dejaba ver su precioso ombliguito, de verdad estaba muy linda, además con unas sandalias altas, de las que tienen tiritas para amarrarse en los tobillos, y unas tanguitas diminutas y además no llevaba sostén. Parecía una chamita (jovencita) aún con sus 33 años encima, de verdad que no los aparentaba para nada. Como la noche estaba un poco fría, llevaba puesta una chaqueta negra, de pana que le daba un toque de elegancia, majestuoso.

    En fin, estaba seguro que Aníval iba a estar encantado de cogerse semejante caramelito de mujer y si a eso le agregamos lo caliente, dispuesta y complaciente que es, cualquier hombre quedaría encantado con mi preciosa mujer, que por algo llevamos 15 años juntos y cada día la quiero y la adoro más y soy muy feliz al lado de ella; por eso me gusta complacerla en todos sus deseos y sus caprichos y este era uno de ellas, el poder disfrutar de dos vergas para ella solita, el placer de ser poseída por otro hombre frente a su marido, cuatro manos dispuestas a acariciarla y a hacerla la mujer más dichosa del planeta. Sus fantasías de nuevo serían cumplidas, la larga espera había terminado.

    Como siempre, Aníval no llegó puntual, pasaron las ocho, nueve, y las diez y no llegaba, ya ella se estaba impacientando, hasta que nos llamó explicando su retraso y que en 15 minutos llegaba y así fue. Cuando salimos del apartamento la miré y llevaba una cara de gusto y de excitación que, como dice la frase publicitaria de las tarjetas, «hay cosas que el dinero no puede comprar» y esa era una de ellas, esa mirada de placer y de gusto, de satisfacción, como cuando uno le regala a un niño el juguete que tanto ha anhelado. En fin, el corazón también me saltaba de excitación y me daba un hormigueo en el estómago, sabiendo lo que venía, salimos a la calle y allí estaba él.

    Como era muy tarde y no había posibilidad que nos vieran los vecinos, tuve la gentileza de subirla a ella en la parte delantera del auto, junto a él, para que pudieran saludarse como es debido y yo me subí en la parte de atrás, a disfrutar del espectáculo. Allí mismo él nos saludó, me dio cortésmente la mano y me la apretó con cariño y a mi esposa la besó en la boca, abrazándola con pasión, gesto totalmente correspondido por ella, que prácticamente se abalanzó sobre él y se lo quería comer con la boca, mientras él le decía lo mucho que la había extrañado, las ganas que tenía de cogérsela y todas las veces que se había masturbado pensando en ella, en nosotros.

    Ella por su parte también le contó lo mucho que lo había pensado, como se imaginaba que él se la cogía con su grueso güevo y lo mucho que también había extrañado sus caricias, sus palabras y por supuesto, su herramienta, siempre dura y dispuesta. Yo desde atrás los veía complacido y excitado, me encantaba verlos así, ansiosos, deseosos. Mientras iba manejando, ya en camino al motel que siempre íbamos, un paradisíaco motel de montaña, en los andes, precioso, muy bien decorado y el lugar perfecto para la pasión prohibida, Aníval pasaba sus manos por las piernas de mi esposa, y ella se estremecía y sutilmente abría más las piernas, en claro gesto de complacencia, para facilitarle la labor y lograr que sus dedos llegaran a su rica cuquita, que a estas alturas seguramente estaría encharcada y palpitante, a sabiendas de la cogida tan deliciosa que le esperaba.

    Él poco a poco logró llevar sus dedos a su vagina, por debajo de la falda, protegida por la pequeña tanguita que llevaba puesta, de color negro, como a él le gusta, y por eso ella se la había puesto, para complacerlo en todos los detalles. Él hizo a un lado la tela que le estorbaba para llegar a su objetivo y suavemente empezó a acariciarle la pepita y a tomar entre sus dedos los pliegues de sus labios vaginales, suaves, preciosos que los tiene ella, y luego a poner la punta de sus dedos al frente de su ardiente agujero, mientras ella levantaba complacida las caderas, esperando que le introdujera, al menos por el momento, sus dedos en su hambriento sexo.

    Por fin logró hacerlo y ella exclamó un ¡ahhh! de gusto que me estremeció de placer a mí también, imaginando el gusto que le estaba dando Aníval con sus caricias, ya que de verdad os digo que disfruto muchísimo cuando ella siente placer y esa es una de las razones por las cuales me encantan estas aventuras sexuales tan prohibidas por la sociedad, para verla gozando y gritando de placer y que mejor que un trío para ello. Así estuvo un rato Aníval acariciando su cuquita, sus piernas, sus senos, de repente se acercaba y le daba un beso, en algún semáforo que nos detuviéramos y ella lo miraba con lujuria y ansiedad, de que de una vez por todas llegáramos al motel, para dar rienda suelta a la pasión desbocada que los tres sentíamos en ese instante.

    Ella por supuesto no se quedó quieta y respondió a las caricias de su amante visitante buscando con sus manos el objeto de todos sus sueños, el pene de Aníval que tanto gusto le había dado y que tanto había imaginado volverse a comer y por fin lo iba a tener para ella solita, entre sus piernas. Ansiosa por volverlo a ver, mi esposa se agachó en la silla en las piernas de nuestro amigo y buscó ansiosamente entre sus piernas la verga de él, bajándole la cremallera al pantalón y haciendo a un lado sus interiores, logró encontrar el pene anhelado, que se encontraba como una roca, grande, grueso, duro, imponente, y que saltó como impulsado por un resorte, mostrando en la cabeza un brillo delatador de lo excitado que se encontraba de imaginar la mujerzota que se iba a comer y que tanto placer le iba a brindar.

    Al verlo mi mujercita se relamió los labios y se dispuso a besarlo, diciendo lo mucho que le gustaba, lo grande que estaba y cuanto había esperado por ese momento. Al instante ya tenía entre sus labios toda la verga de Aníval, con una pasión y una furia salvaje, parecía que se lo quisiera comer de verdad, aunque, claro, yo desde atrás, asomado por un lado del asiento de Aníval, no tenía un campo visual muy grande, pero sí podía ver la preciosa cabellera negra de mi adorada mujercita, clavada entre las piernas de su amante, prácticamente devorándole el güevo, mientras yo, su esposo, me complacía viéndola en esos ajetreos. Para mí era una imagen supremamente sensual, qué mamada le estaba dando, en plena vía pública, con los vehículos pasando al lado de nosotros, pero la oscuridad y los vidrios semi-ahumados de su auto nos protegían un poco, sin embargo, no nos importaba, si alguien nos veía, mejor, que se excitara también con el espectáculo y que pusiera a volar la imaginación con la escena.

    Desde allí podía ver como su cabellera se movía con el vaivén de su boca arriba y abajo, como lo chupaba, como un caramelo y Aníval se deleitaba y exclamaba lo mucho que le complacía sentir esos tiernos labios en su polla, esa caliente boca en su portentoso aparato, que casi no le cabía en la boca, pues se veía el esfuerzo que debían hacer sus labios para albergar semejante cosa tan gruesa, y eso era precisamente lo que a ella más le gustaba, sentirse llena por completo, tanto su boca como pronto su cuca.

    Ya cuando íbamos llegando, él le hizo un gesto a ella de que se detuviera, que lo iba a hacer acabar y quería era echarle toda su leche pero en el coño, hasta dejárselo repleto de semen y eso sería cuando por fin llegáramos al hotel. Ella entonces se levantó y me miró con cara de lascivia, de lujuria, de excitación y me dijo: ummm qué rico está, me muero de ganas de que me coja con ese bichote tan grueso y grande! y me guiñó el ojo con un gesto de complicidad y yo llegué y me le acerqué y la besé con pasión, en su boca húmeda por los jugos lubricantes de Aníval, que se confundían con nuestra saliva y sabía a puro sexo, era muy excitante, sentirla así.

    Entonces yo me escondí en la maleta del carro, a la cual se podía llegar por el respaldo de las sillas traseras, ya que en estas ciudades tan mojigatas, no permiten a más de dos personas en un motel. Entonces me escondí y cerré la compuerta y los perdí de vista pero podía escuchar sus jadeos y gemidos, especialmente los de ella, que me excitaban, imaginando qué le estaría haciendo, cómo la estaría acariciando, mientras esperaban su turno en la fila de carros que también se disponían a entrar al motel, muy concurrido a aquellas horas de un fin de semana. Me tenían como loco de la excitación las exclamaciones de ella de gusto, pues ya sin el temor de tener que manejar y acariciarla y seguro que un poco más cómodo por no estar ante mi presencia, se dedicaron a acariciarse y besarse con delirio, con ardor, tratando de compensar un poco el tiempo tan largo en que estuvieron separados y a sabiendas que después que todo pasara de nuevo iban a separarse por otro amplio tiempo, entonces había que sacarle el máximo provecho a aquellos preciosos minutos en que estaban juntos.

    Al fin entramos al motel y yo pude salir de mi escondite. Aníval me entregó las llaves de la habitación, para ir abriendo mientras él cerraba el garage y yo me adelanté y atrás venía mi adorada esposa Blanquita, tomada de mi mano y con una cara de vicio que me encantaba.

    La miré y le pregunté que como se sentía y me dijo que estaba que explotaba de la excitación y que ansiaba que él se la cogiera y que luego los dos la penetráramos por sus dos agujeros, tal y como tanto lo habíamos soñado, me apretó con ternura la mano y mirándome a los ojos simplemente me dijo: gracias, papi, me haces muy feliz y te quiero mucho, mucho, mucho, a lo que yo le respondí que igualmente la amaba muchísimo y que quería verla gozando como nunca, como una perra en celo, que se sintiera como toda una puta, como una hembra con ganas de macho, que se desinhibiera por completo y que no le diera pena conmigo, que además quería que cada vez que fuera a tener un orgasmo que lo gritara bien duro, que se quejara todo lo que quisiera y con ganas, con pasión, para gozar también escuchándola y disfrutar con su placer ya que eso me vuelve loco y de verdad que me encanta oírla quejarse mientras me la estoy cogiendo o en este caso, mientras se la coge Aníval. Nos ubicamos en la habitación descargamos nuestras pertenencias y yo me ubiqué en una silla al lado de la cama, mientras que Aníval llegó y abrazó a Blanquita con pasión y de nuevo empezó a besarla y a darle lengua con unas ganas terribles, que demostraban lo mucho que también él había ansiado ese momento, mientras mi esposa le correspondía con igual o mayor pasión y mientras yo los veía todo excitado, con el pene a punto de reventar de lo duro que estaba.

    Entonces él la fue desnudando poco a poco, bajándole su falda mientras le besaba los senos y ella alzaba un pie y luego el otro, para ayudarle en su tarea, mientras le acariciaba la espalda, los brazos o cerraba los ojos para disfrutar de sus caricias. Entonces ella se agachó as sus pies y dirigió de nuevo su atención a su güevo, dispuesta a seguirlo mamando, ya con mejor luz para poder verlo mejor. Yo preparé la cámara fotográfica y me dediqué a buscar los mejores ángulos para captar aquellas excitantes escenas, entre mi esposa y su amante, con quien me era infiel, pero con mi consentimiento y de verdad que yo también lo estaba disfrutando. Así empezó ella a mamárselo con ganas, se lo metía en la boca, le pasaba la lengua por la cabeza de su pene, por el tronco, le acariciaba las bolas con la lengua mientras con la mano lo masturbaba lentamente, hasta que Aníval no aguantó más y la tomó de la cintura, la alzó, la besó con pasión y la atrajo hacia sí con gran ímpetu, mientras preparaba su colosal herramienta y se la colocaba entre las piernas cerradas de mi muñequita rica (creo que mejor debo decir «nuestra» muñequita, porque debo confesar que varias veces se lo he dicho, la tienes a tú disposición, para que hagas con ella lo que quieras, es toda tuya y por mí no te preocupes, has de cuenta como si yo no estuviera) y ella con desesperación de sentir su cosota adentro, también colaboraba pero claro, así parados no es fácil lograr una penetración, entonces él le alzó un poco una pierna y logró que su verga quedara al frente de los labiecitos vaginales de mi amor, brillantes por sus jugos de excitación y entonces él la agarró de las nalgas, las cuales apretaba con morbo y pasión, y la empujó sobre su polla, doblando un poco sus piernas y alzándola en vilo logró penetrarla así, parados y cuando ella tuvo la verga de él en su interior, pegó un grito de placer que me estremeción y puso una cara de satisfacción, como para el recuerdo y él empezó a decir, ¡ahh que cuca tan rica, como deseaba tenerla así y darle güevo hasta cansarme, qué delicia! y ella decía: ¡sí papi, así, ensártame con tu güevo tan rico, que me llenas toda y me haces muy dichosa, qué gusto ummmmmm! Mientras yo los observaba desde la silla, me desvestí yo también y quedé con mi pene al aire, totalmente enhiesto, sin habérmelo tocado siquiera, no quería adelantar nada, el placer había que regularlo y teníamos toda la noche por delante, sin embargo sin masturbarme, el pene lo tenía en total erección, palpitante y cabeceando de gusto y excitación, esperando con paciencia mi turno y tomando algunas fotos de las escenas que más eróticas me parecían.

    Aníval mientras seguía clavándo su voluminoso aparato en la cuca de mi mujer y desde donde yo los observaba podía apreciar claramente como sus labios vaginales se dilataban al máximo, para poder albergar una verga del tamaño de la de Aníval, no sé muy bien de calcular medidas pero fácilmente le pongo unos 22 ó 24 cm y realmente muy grueso, casi como una lata de refresco, se veía deliciosa su cuca repleta de güevo, como a ella le gustaba y ella quejándose y gimiendo de gusto, qué escena, realmente por ver esas imágenes ya podía decir que «eso pagaba la entrada», haciendo alusión a un espectáculo teatral, pero la diferencia es que yo estaba en palco preferencial y estaba presenciando un estreno único e irrepetible: mi mujer poniéndome los cuernos en mi propias narices, con mi total complacencia y con un hombre con una herramienta mucho más grande que la mía, que es de tamaño medio, unos 16 cm y un poco delgada, nada que ver con ese güevo tan grueso de Aníval y precisamente eso era lo que quería, verla gozar con otro hombre, que le llenara la cuca bastante y que la pusiera a sentir placer ante mis ojos, que ella cuando goza es todo un espectáculo sexual de primera y estaba satisfaciendo mis fantasías y las de ella y Aníval gozaba sabiendo que se cogía a la mujer de otro, delante de su propio esposo y que la ponía a gozar como nunca y por supuesto que lo excitaba muchísimo la situación. Así esuvo un rato cogiéndosela, sostenida en los aires los dos frente a frente, pero por supuesto que nadie aguanta mucho rato así, sosteniendo a la mujer, así sea delgada como mi muñeca, que pesa como 48 k y mide 1,65 cm, y sus medidas son aproximadamente 88 de busto, 62 de cintura y 91 de cadera, de verdad que está muy buena, me parece que tiene una figura esbelta y preciosa y en la calle la molestan mucho cuando pasa, lo cual me hace sentir muy orgulloso. Entonces Aníval, con ella montada encima de él, totalmente unidos por sus sexos y sus bocas, abrazados, ella en una actitud de total entrega, penetrada en su vagina hasta lo más profundo y él como todo un macho cabrío, poseyendo a la hembra con furia y desesperación.

    Entonces se dirigió a la cama, la depositó allí suavemente y siguió dándole güevo con pasión y ella alzó sus piernas sobre él y se las colocó en sus nalgas, haciendo presión como para que se lo metiera aún más adentro, si es que eso fuera posible.

    Así siguió un rato, enterrándole su vergota en la cuca de mi esposa, alzándole una pierna como para que yo pudiera ver como le entraba y entonces se la sacaba por completo y su cuca se cerraba y quedaba un pequeño orificio, escurriendo jugos blancos, espesos, provenientes de los dos, allí mezclados, y su verga se veía desafiante, imponente, mirando hacia arriba, seguro molesta por haber sido sacada del lugar en donde estaba gozando tanto y ella le decía: no la saques papito, métemela bien duro mi amor, hasta el fondo que me encanta! y entonces él volvía a arremeter contra su coño, que tenía que abrirse más de la cuenta para poder albergar en su interior semejante cosota, y se veía que ella lo gozaba de una manera, que impresionaba y que me tenía alelado de placer.

    Se podía escuchar cuando entraba y salía, sus jugos chapoteando por el movimiento de sus cuerpos y luego se besaban y él movía las nalgas con desespero, con fuerza, para luego hacerlo más lento y bajar su cabeza a sus senos y se metía un pezón en la boca y ella gemía entonces más duro y luego se metía el otro y ella: aaaay, qué rico, papi, como me haces gozar, me fascina que te me comas las tetas, qué gusto, por Dios! Así estuvo bombeándola un rato, hasta que pude ver como las facciones de mi preciosa compañera se desdibujaban de gusto, y gritó de una manera sensacional, que se venía, decía: aaayy, así, así, Aníval, que me voy a venir, me vengo, aaaaaggggghhhh y ese grito yo creoq ue lo escucharon en todo el motel, me dio un estremecimiento de gusto, todavía hoy escribiendo estas líneas me recuerdo y se me para el güevo y me excito y ya estoy pensando terminar aquí para darle una buena cogida a mi esposa, mientras le leo lo que escribí, para que se recuerde de lo que gozó aquel día y que esperamos se vuelva a repetir muy pronto, además le mostraré las fotos que tomé aquel día, que poco las vemos, por cuestiones de seguridad.

    Bueno continuando, resulta que luego de que ella acabó, él se paró de encima de ella, sin aún terminar y la dejó así, con las piernas abiertas toda cogida y con una expresión de gusto y satisfacción que yo creo que ni chupándose un limón se le quitaría, entonces me hizo señas que quería que yo me la cogiera, porque claro que a él también le gusta mucho vernos cogiendo, entonces yo, con mi verga dura como una piedra me instalé entre las piernas de mi amada, ocupando el sitio que hace poco había ocupado el amante de mi esposa y lo coloqué en la entrada de su mojada vagina, le acaricié los labios con mi polla y lentamente se lo fui metiendo, poco a poco y pude comprobar como se sentía un poquito más amplia, claro, después de albergar allí semejante cosota, no era para menos, sin embargo el placer era muchísimo e igual sentía una buena fricción y empecé a moverme y ella me abrazó con desesperación y me atrapó entre sus brazos y me besó con pasión, diciéndome que había sido muy rico y que seguía excitada, que estaba muy rico también mi pene, que la cogiera así, bien duro, como a ella le gustaba y yo, obediene, empecé a darle duro por esa cuca, que chorreaba sus jugos de su anterior acabada y era tan fuerte la sensación, que en pocos minutos ya sentía que me venía, pero me aguanté y seguí dándole, mientras Aníval nos miraba con gusto y se masturbaba lentamente, y nos tomaba también fotos.

    Entonces de repente sentí que Aníbal se me acercaba por detrás y que su boca acariciaba las piernas de mi esposa y llegaba a nuestros sexos unidos y lo sentía allí atrás y era una sensación extraña pero deliciosa, cuando de repente sentí que su cuerpo se acomodaba de manera de poner su verga al lado de la mía. Blanca y yo estábamos cerca a la orilla de la cama y ella estaba boca arriba y yo encima, ella con las piernas abiertas sobre mis hombros y yo clavándola por la cuca.

    Entonces él empezó a hacer presión por un ladito y ella empezó a gemir con más ganas aahhhh, así, que rico y el de repente, con gran dificultad pero lo logró, se coló al lado mío dentro de la vagina de mi esposa y yo podía sentir la piel de su pene junto a la piel del mío y las paredes vaginales de la cuca de mi mujer ardiendo, aestiradas al máximo, mientras ella se quejaba y decía que le dolía pero que no se lo fueran a sacar, que estba gozando mucho y que le encantaba sentir nuestros dos penes en su interior, que era lo que más había ansiado todo este tiempo, tenernos alos dos dentro de ella, y así estuvimos un rato moviéndonos, gozándonos, hasta que Aníval me dijo que quería que acabáramos juntos, que le avisara en qué momento iba a acabar y yo le dije que estaba a punto y él entonces aceleró sus movimientos, mientras que Blanquita seguía quejándose (ya llevaba como cinco orgasmos seguidos) y no pude soportar más y me vine en una forma salvaje e impresionante que me da escalofríos de solo recordarme y le dije, ahhh me vengo, mi amor, te voy a dar mi leche y me dijo: sí, qué rico, queiro que me llenen de leche, mis dos machos tan ricos! y yo botando chorros de semen dentro de ella cuando siento que al lado mío salen otros chorros y Aníval empieza a gritar: ahhh así, que cuca más rica, que delicia, que orgasmo uuuufffff, ahhh, que rico se siente así entre tres, ummmm y yo también gozando, y entonces nos aflojamos y nos abrazamos los tres, y así estuvimos un rato, acariciándonos pero ya como con ternura, mientras descansábamos para seguir con la función y la verdad es que la pasamos de maravilla, qué noche! echamos cada uno seis polvos, es decir, ella se tragó 12 lechazos, en su boca, en su culo, en su cuca, que gustazo se dio, le dimos por todos lados, en el jacuzzi, en una silla, en el baño, en la cama y así amanecimos y en la mañana de repente siento que me despiertan unos jadeos y era ella que se lo estaba mamando y yo no me desperté del todo, me hice el dormido a ver que más hacían y entonces él llegó y la agarro de las piernas y la sentó encima de él y empezó a hacerla subir y bajar sobre su dura polla y ella también a cabalgarlo con ganas y, bueno, así quien duerme, no me quedó más remedio que levantarme, ya con el güevo como una piedra y ponerme detrás de ella, acariciarle el culito, meterle un dedo y sentir la polla de Aníval a través de la piel de su cuca y luego me acomodé y se lo hundí hasta el fondo y ella quejándose y gozando, como una loca pero de pasión, como una puta en celo, y nosotros dándonos gusto con semejante hembra tan deliciosa.

    Bueno, esa fue la última vez que estuvimos con Aníval y de verdad que los tres la pasamos de maravilla y no vemos la hora de volverlo a repetir, nos dijo que en noviembre volvía y estamos esperando ansiosos que llegue el día (por supuesto que ella es la más ansiosa, que me dice que se muere de las ganas por volver a sentir ese bichote en su interior, que la volvamos a coger entre los dos) y bueno, la verdad es que nos arrepentimos para nada de lo que hicimos y somos muy felices y nuestra relación anda a las mil maravillas, gozamos más del sexo, nos la pasamos calientes los dos, a veces lo hacemos hasta dos y tres veces al día, casi todos los días hacemos el amor y definitivamente, esta relación nos llenó de deseos sexuales y nos ha dado muchas gratificaciones.

    Me gustaría que me escribieran y me comentaran que opinan al respecto lasparejas que ya lo han hecho o que les gustaría hacerlo, con gusto compartiremos nuestras inquietudes con ustedes y responderemos a sus preguntas. nuestro correo: nelsonyblanca@hotmail.com; victorjoseucv@hotmail.com, celular 04169265105

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  15. Hicimos un trio,mi esposa yo y otro hombre todos heterosexual,la primera vez fue buena,despues volvimos con nuestro amigo y fue exelente y hemos segido y a sido muy rico,para mi los trios son muy buenos cuando se hay confianza con la pareja eso es lo importante.

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  16. Hola amigos. Exitante y muy exelente descriccion de nuestro amigo Victorjose. Deacuerdo con quienes an entendido lo importante de la confianza. A quienes aun piensan en como poder realizar un trio, les recomiendo dejar de lado los protocolos, nada mas con poner un par de reglas para hacerlo y listo, pues se les puede ir toda la vida en pensarlo y pensarlo. Mi esposa y yo somos una pareja joven, ambos profesionales, sin vicios y de muy poca bebidas alcoholicas, aun ninguno supera los 30 años y ya tenemos 5 años practicando tan gratificante aventura. Nada mas les recomiendo hacer leer todos los imbolucrados el articulo expuesto al principio de esta pajina, ya que es un analicis de la conducta a las aspiraciones sexuales del ser humano, y un resumen de las diferentes esperiencias de muchas parejas que practican este acto sexual. Los que pontencialmente pudieran ser futuros o futuras compañera, compañero para un trio pues pudieran suministrarles copia de este articulo, a manera de informacion, para que lean y entiendan que exiten un gran numero de parejas que yevan acavo el sexo a otro nivel superior. Espero su comentario. Att. desde Apure Venezuela, albertojose_jose81@hotmail.com

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  17. Con Aníval otra vez… y cada vez mejor que la anterior
    nota mi nombre real es victorjose y no Anival

    Hola amigos de todas partes del mundo que me habéis escrito felicitándome por los relatos que he escrito, por considerarlos muy excitantes y muy apasionados, y según sus propios comentarios, diferentes a los que habían leído antes, tal vez porque me esmero en detallar lo acontecido de la manera más profunda y empleando nuestro hermoso idioma de la manera más apropiada, utilizando para ello de todos los recursos que el castellano tiene, no cayendo en la monotonía de repetir siempre lo mismo y no por ello dejar de ser ardiente y excitante.

    De verdad agradezco infinitamente todo lo que me dicen y ello me obliga a volver a contarles nuestras experiencias sexuales del tipo swinger, para que no pierdan la pista de la forma en que hemos llevado a la realidad nuestras más ardientes fantasías sexuales. Me animé a escribir de nuevo para relatarles la continuación de la aventura que vivimos mi esposa Blanca y yo, con un hombre que se introdujo en nuestras vidas de la manera más deliciosa, cuando buscábamos con quien compartir una experiencia en trío y tuvimos la suerte de encontrar alguien totalmente compatible con nuestra forma de ver el sexo.

    Lo cierto es que luego de mucho esperar por volver a repetir una rica sesión de sexo entre los tres, por fin se llegó el día en que nos volvimos a encontrar y nos dispusimos a entregarnos a la pasión sexual por tantos días reprimida, ya que nuestro amigo vive bastante lejos de la ciudad donde residimos y además es una persona bastante ocupada. Nos encontramos con él en el mismo café de la vez anterior y de nuevo se tardó más de una hora en aparecer, por lo que mi esposa estaba furiosa y ya se quería ir para la casa. No obstante, esperamos otro poco y apareció, disculpándose por haberse retrasado y explicándonos los motivos, que no vienen al caso en este momento.

    Mi esposa y yo nos disponíamos a subir al auto de Aníval. Como mucha gente nos había visto esperando juntos, decidimos sentarnos ella y yo en el puesto de atrás, para no despertar sospechas entre quienes nos observaban. Él se sentó al volante y se dispuso a arrancar su auto, para dirigirse hacia el sitio que nosotros le indicáramos. Yo lo fui guiando a través de la ciudad, buscando una carretera despoblada y con poco tráfico vehicular, para hacer realidad nuestra fantasía de empezar los preliminares de aquel morboso trío dentro del carro, puesto que ya varias veces, en medio de una buena sesión de sexo con mi esposa, ella me había dicho que una de sus fantasías más ardientes era imaginarse que Aníval, antes de llegar al motel, la empezara a acariciar y a meterle mano en el carro y hasta a follársela allí mismo; y pensar en esto la excitaba mucho, al igual que a mí, por lo que habíamos decidido llevarlo a cabo la próxima vez que estuviéramos con él, y allí estábamos, nerviosos y ansiosos por empezar de una vez por todas con aquella lujuriosa y prohibida unión sexual en trío y por llevar a la realidad lo que ya tantas veces nos habíamos imaginado.

    Era un poco tarde y la verdad es que sentíamos un poco de hambre, y por el apuro, no pudimos cenar bien, entonces acordamos buscar algo para llevar al motel, por si nos daba agonía luego de tanta actividad sexual. Decidimos comprar un pollo a la Broaster y buscamos el sitio más adecuado. Al llegar al lugar, yo me bajé del auto a comprarlo y mi esposa se quedó sola con Aníval; él en el puesto del chofer y ella en la parte de atrás. Me atendieron bastante rápido y regresé como a los cinco minutos y cuando subí al vehículo, pude observar la primera escena erótica del día, que me hizo dar un cosquilleo en el estómago y que me excitó mucho, ya que en aquellos precisos momentos Aníval le estaba introduciendo un dedo en la cuquita de mi bella esposa, y ella parecía disfrutarlo mucho, puesto que tenía los ojos entrecerrados, con la boca entreabierta y movía las caderas, tratando de acomodarse mejor, colocando sus preciosas nalgas un poco más a la orilla del asiento y abriendo bastante las piernas para que él pudiera acceder con facilidad a su rica y jugosa rajita, y así lograr una penetración más profunda de los inquietos dedos de Aníval. Yo me senté a su lado y no resistí la tentación de besarla y acariciarla, mientras él seguía tocando y masajeando su ardiente cuquita y ahora le metía no uno sino dos dedos y ella comenzaba a gemir y a disfrutar con las caricias de nuestro común amigo. Los vehículos pasaban muy frecuentemente y era un riesgo exponernos a ser descubiertos, por lo que Aníval arrancó el auto y nos dirigimos a un lugar más privado, con menos luz, en donde pudiéramos seguir con lo que ya habíamos empezado y que nos tenía a mil, empezando por mi ardiente esposa, cuya expresión en el rostro denotaba la gran excitación que la embargaba, y todavía sentada en la misma posición de antes, a la espera de volver a sentir los dedos de su morboso amante consentido, explorando su delicioso agujero del placer.

    Al fin llegamos a una carretera más solitaria, por la que pasaban menos automóviles y yo le pregunté a mi linda esposa si quería pasarse para el puesto de adelante (como si fuera a decir que no) y ella accedió inmediatamente y se sentó al lado de Aníval, quien de inmediato continuó acariciándola con ardor, mientras ella no aguantó más el deseo y se lanzó a su cuello con desesperación, besándolo con pasión y entrega total, para desquitarse de tantas ganas reprimidas durante el tiempo que había durado su ausencia. Yo los observaba atento, excitado y complaciendo secretos y e íntimos deseos de voyerista, disfrutando con la visión de mi esposa ansiosa por otro hombre, que en un momento seguro la estaría ensartando con su gruesa verga, complaciéndole todas sus ansias de güevo, hasta que quedara totalmente satisfecha.

    Por fin se soltaron y él se apresuró por sacar su gran pene del pantalón, que estaba que reventaba por la presión de aquel voluminoso miembro y que saltó como impulsado por un resorte de su ropa interior, ya libre y dispuesto a gozar, con el glande repleto de líquidos preseminales y duro como una roca, y cabeceando por el paso de la sangre, ante el enérgico paso de ésta por los cuerpos cavernosos, debido a la fuerte excitación experimentada, seguramente pensando en la deliciosa cuquita que acababa de explorar con sus dedos y que pronto haría suya hasta el cansancio, cuando le introdujera hasta el fondo aquel poderoso instrumento que se encontraba totalmente preparado para el acto sexual. Ante la vista de aquella verga tan gruesa y grande, mi esposa no pudo contener una exclamación de asombro, diciendo: ¡Oh, qué delicia, cuán grande es, y la veo como más gruesa… ummmm! y dicho esto se abalanzó sobre él, engullendo toda la cabeza de su pene en la boca, absorbiendo sus jugos y bebiéndolos con gusto, con una pasión desenfrenada y luego pasándole la lengua por todo el tronco y volviéndoselo a meter a la boca, mientras que con la mano lo masturbaba suavemente y con una sensualidad femenina indescriptible.

    Pude ver en su cara que quería, que deseaba más que eso, y nerviosa y acelerada, temblando del deseo tanto tiempo reprimido, de pronto soltó su pene y se preparó para sentarse encima de la gran polla de Aníval, quien le ayudó a pasar ambas piernas a sus costados, le alzó la falda y le corrió hacia un lado su tanguita, dejándole el paso libre a su grueso instrumento y descubriendo su chochito, que destilaba gotas de lubricación, puesto que en aquel momento mi ardiente mujercita estaba como un volcán en erupción, totalmente mojada y dispuesta a que él la penetrara, que la llenara al máximo, como tanto lo había deseado desde la última vez que habíamos estado los tres juntos.

    En fracciones de segundo ya estaba acomodada para ensartarse su pene en la vagina y entonces Blanquita fue descendiendo sus caderas lentamente y con ardor para colocar su cuca justo al frente del objeto de su deseo, y debo decir que en el momento preciso en que lo sintió desplazando sus labios vaginales para introducirse en su ardiente sexo y acariciarle las paredes internas de éste con una presión inusitada y poco experimentada por ella, la cara que puso mi esposa no se me olvidará jamás (cada vez que estoy haciendo el amor con ella, cierro los ojos, recuerdo su expresión en ese momento y me excito muchísimo y me viene más fácilmente el orgasmo) porque se le notaba que estaba sintiendo un placer descomunal, su rostro se contraía gesticulando de gusto, entrecerraba los ojos y suspiraba y gemía fuertemente, diciendo: ¡Ouhhhhhgggg, queeeeeé deliciaaaaa….! ¡Cuánto lo había deseadoooooo… aaaahhhh, me encanta, Aníval, qué grueeeeeeso está y cóoooomo me lleeeeeena de ricoooooooo! y diciendo esto lo agarró por el cuello y comenzó a besarlo de nuevo con pasión desaforada, con ímpetu sobrehumano, mientras él le acariciaba las nalgas y se las apretujaba con sus manos y la hacía subir y bajar sobre su polla dura, grande y gruesa, metida hasta el fondo de su sexo y ella también a su vez colaboraba con la penetración, moviendo las caderas en círculos y subiendo y bajando, acompasadamente, sobre aquella verga que tanto le gustaba y le complacía superlativamente.

    El tenía sus manos metidas por debajo de la falda de ella y así tomada la movía como a una muñeca sobre su pene y ella se le veía gozando y disfrutando como loca, moviendo su cabeza hacia los lados, se quitaba el pelo de los ojos y volvía de nuevo a atrapar la boca de su amante con los labios y a introducir su lengua dentro de la de él, absorbiendo su saliva con afán y desplazando su inquieta lengua por todo el interior de su boca, al igual que él también lo hacía, explorando aquella cavidad bucal que tanto le había gustado desde el primer momento en que la conociera, pero que por respeto no se atreviera a tocar hasta que yo le di mi aprobación y de ahí en adelante cada vez que tenia oportunidad se jamoneaba como le daba la gana con ella, para disfrute de los dos. Yo no podía apartar los ojos de la escena, y aunque no podía tener una visión directa de sus sexos unidos, podía imaginar como sería el entrar y salir de la gruesa verga de Aníval del hirviente chochito de mi esposa, lo que me tenía excitadísimo y anhelante por yo también sentir las delicias de penetrar a mi rica y deliciosa mujer por esa cuca tan rica que tiene que ahora compartía con un gran amigo, para aumentar mi gusto y el de ella; deseaba también fuertemente cogerla por su apretado culo, mientras que Aníval la poseía por su adorable agujero, siempre dispuesto y hambriento de un buen güevo.

    Aquello estaba muy rico pero el lugar también era peligroso e incómodo, por lo que acordamos irnos para el motel, apresuradamente, para allí dar rienda suelta a aquella pasión que nos quemaba por dentro. Ella se soltó de su pene, sin mucho ánimo, pues se veía que le estaba gustando demasiado y quería más y más y más; entonces se recostó a lo largo del asiento delantero del auto, con aquella expresión de gusto impresionante y libinidosa, deliciosa, que tanto me gusta a mí y entonces la tomé de la mano y la atraje hacia mí, para besarla con pasión, en aquellos labios que hacía poco habían sido besados por Aníbal, y comencé a meter mis dedos en su ardorosa cuca, repleta de fluidos sexuales de los dos, la cual estaba ansiosa por volver a sentir el placer de ser penetrada hasta el cansancio y aquello me excitaba tremendamente y me hacía desearla aún más, muchísimo más.

    Luego de dar unas cuantas vueltas buscando una habitación disponible, llegamos a un lujoso hotel recién estrenado en la ciudad, que en verdad nos pareció maravilloso, cómodo, lujoso y hasta económico, para ser de tan buenas prestaciones. Yo me escondí en la cajuela del auto, para no despertar sospechas o ir a tener inconvenientes en la recepción, y mientras lo hacía, pude ver que mi esposa aprovechaba que yo no la veía, para abrazarse a Aníval otra vez y besarlo con una pasión muy grande, casi desconocida, como cuando éramos novios y hacía tiempo que no nos veíamos, moviendo su cabeza hacia un lado y hacia otro, con una energía casi impensable en ella, seguramente para demostrarle lo ansiosa que estaba y para hacer algo que mucho había deseado, que era besarlo con pasión cuando lo viera, puesto que eso me había dicho con gran confianza una de nuestras noches juntos. Yo desde donde me encontraba me quedé mirándola fijamente y ella volteó la mirada hacia mí y nuestros ojos se encontraron y en ese instante ella hizo un gesto de estupor y de asombro, como de alguien que se ve descubierto haciendo algo no adecuado, y vaya que se veía hermosa y divina, con su largo cabello alborotado, con las mejillas rosadas por la excitación, los ojos brillantes por la pasión y la lujuria; entonces, cómo no perdonarle aquellas cosas al ver su carita hermosa con aquel gesto de asombro con el que me dijo: ¡Papi! ¡Qué haces! y yo la miré y le dije suavemente: no me gusta que hagas esas cosas al escondido mío, todo lo que quieras hacer, hazlo pero frente a mí, para yo verte y disfrutar de la imagen que me brindas, tan excitante, ardiente y sensual, está bien? Ella asintió con la cabeza y yo volví de nuevo a mi escondite. Así pude escuchar como llegamos a la entrada, él pagó y nos dirigimos a la habitación asignada.

    Allí salí de mi escondite y Aníval fue y cerró la puerta del garage y luego se acercó ante mi esposa y la abrazó apasionadamente, besándola de nuevo y pasando sus manos por detrás de su espalda, le agarró suavemente las pantaletas y se las quitó con ternura y dedicación, agachándose para terminar de sacárselas por las piernas, a lo que mi esposa, muy dispuesta y colaboradora, fue alzando los pies, uno por uno, para que él pudiera hacerlo fácilmente. Entonces Aníbal aprovechó que se encontraba ante aquella cuca que tanto le gustaba y tomó a mi esposa con delicadeza y la colocó en el asiento delantero de su auto y con muchas ansias le abrió las piernas y acercó su boca al ardiente y húmedo sexo de mi adorada Blanquita y con sus manos le empezó a acariciar los labios vaginales, desplazando sus dedos por toda la extensión de su rajita y poco a poco introduciéndolos uno a uno, mientras con su inquieta lengua masajeaba su clítoris y luego la metía en su cuquita hasta el fondo, haciendo que mi excitada y bella mujercita se retorciera de gusto y gimiera con pasión y lujuria, complacida sintiendo aquellas ricas caricias que le hacía el amante que yo le había conseguido para que disfrutara todo lo que quisiera de su sexualidad y fuera la mujer más dichosa del planeta, con dos machos a su disposición, dispuestos a complacerla en todos sus más mínimos requerimientos sexuales y pudiera satisfacer todas sus más íntimas fantasías. Luego Aníval se irguió ante mi esposa y le enseñó de nuevo su herramienta parada al máximo y goteando líquidos lubricantes, la cual se veía muy provocativa y yo sabía que Blanquita no se resistiría ante la visión del objeto de su deseo y entonces ella entendió el mensaje con facilidad y se paró a devorar, prácticamente, aquel macizo pene que se le ofrecía a sus ojos.

    Luego de saborearlo un rato con su boca y de engullirlo y apretujarlo con sus labios, mientras yo le acariciaba sus senos, sus manos, sus caderas, Aníval la volvió a recostar, suavemente sobre el asiento delantero del auto. Allí ella quedó boca arriba y abrió las piernas ansiosa, complaciente, con la mirada clavada en aquella verga que tanto deseaba que la penetrara y con un brillo en la mirada casi desconcertante, de fiera salvaje en celo, desesperada por volver a sentir en su interior la enorme y voluminosa carne de aquel macho en lo más profundo de sus intimidades, en el paroxismo del deseo; mientras tanto, Aníval se bajaba los pantalones a mitad de las rodillas, al igual que sus acostumbrados boxer negros, y se abalanzaba sobre ella, dirigiendo su grueso pene a la entrada de la rica cuca de mi mujer, que esperaba anhelante su entrada triunfal y que en el momento que lo sintió adentro apretó los labios e hizo la cabeza hacia un lado, gimiendo y quejándose y diciendo: ¡Ahhhhhh, qué güevo más rico, cómo me llenaaaaaaa, ummmmmmm, cómo me hace gozaaaaaaar! Mientras yo había tomado mi cámara digital y hacía unas buenas tomas del momento, para no olvidar nunca aquellos instantes de pasión arrebatada y luego excitarnos los dos viéndolas y recordando e incrementando nuestro deseo mutuo durante las futuras noches de amor y placer que nos esperaban juntos, cuando Aníval tuviera que regresar a su lugar de procedencia.

    Así estuvieron un rato los dos, abrazados, besándose con ardor y pasión y él penetrándola enérgicamente, moviendo sus caderas con un ritmo salvaje, frenético, mientras yo no perdía detalle de lo que acontecía, podía ver el trasero de Aníval a medio cubrir por su ropa interior y sus pantalones a medio bajar, y a los lados los pies de mi bella y ardiente mujercita, con uno de ellos apoyado en las nalgas de él y otro al costado izquierdo de su pierna, abrazándolo con ellas y atrayéndolo aún más hacia sí, con la esperanza de que le entrara aún más, detenido el avance sólo por los testículos de él, que se convertían en una barrera para seguir adelante, hasta lo más profundo de sus entrañas. Era lo único que podía observar de ella, sus pies, y veía como apretaba los dedos como para tensionar más los músculos de su vagina, con el objetivo de sentir y brindar más placer y acompañando sus movimientos a los de él, como toda una experta en el arte del amor, lo que siempre me había vuelto loco de ella y que ahora otro hombre disfrutaba a plenitud, con el consentimiento mío y con todo el gusto del mundo, para poder satisfacer mi morbosa curiosidad de ver a mi amada esposa disfrutando y gozando con otra verga dentro de ella, con otro hombre haciéndola suya y con un instrumento de un grosor considerable, como sabía yo muy bien que siempre había sido su deseo.

    Entonces Aníval se levantó de encima de ella y ella a su vez se paró de la silla y fue él quien ahora se acostó y tomó a mi esposa de la cintura y la atrajo hacia sí, con el ánimo de que ella lo cabalgara ahora en aquella posición. Yo aproveché el momento para captar el instante preciso en que aquella gran verga de Aníval se disponía a entrar en la rica cuca de mi esposa, que chorreaba jugos vaginales y pude ver como aquella gruesa herramienta desplazaba hacia los lados los labios de la cuca de mi querida mujercita y se perdía poco a poco dentro de sus tibias y húmedas intimidades, viendo como el culo de ella se abría para darle paso a aquel güevo que tanto disfrutaba y como las caderas y las bolas de Aníval se despegaban del asiento del carro y quedaban prácticamente en el aire, buscando un lugar en donde entrar para saciar todos sus deseos de macho ardiente.

    Entonces ella empezó a subir y a bajar, y él a bombearle con furia y deseo desbocado, rítmicamente, con desespero, con ardor, con pasión, los dos demostraban el inmenso deseo que los albergaba. Yo solté la cámara y decidí incorporarme a la acción, puesto que ya no aguantaba más la excitación que me consumía y además mi pene estaba que reventaba de lo duro que lo sentía, y hasta me dolía del deseo acumulado.

    Me acomodé a la entrada de su rico culito, arrugadito y bello, rosadito y estrecho, mientras que más abajo la verga de Aníval entraba y salía, produciendo unos deliciosos ruidos característicos y todo embadurnado de jugos lubricantes, que lo hacían ver cubierto de un líquido blancuzco, producto de las emanaciones íntimas de mi adorada Blanquita. Entonces me agaché a darle lengua a su rico ano, que yo sentía que me llamaba, que me pedía a gritos que lo penetrara, y yo no estaba dispuesto a ignorar aquel llamado tácito, silencioso, pero que con aquel movimiento de caderas se podía deducir fácilmente.

    Luego de lubricarlo apropiadamente con mi saliva y con los mismos jugos que de sus sexos se desprendían, ya que sin ningún reparo tomé aquella rica crema que se recogía en el pene de Aníval y con ella unté su rico ano, no sin antes saborearla con mi boca, llevándome los dedos a los labios y exhalando un suspiro de gusto al sentir aquel delicioso aroma de sus líquidos, aquella deliciosa textura que tanto me fascinaba, tan suave y deliciosa y pasándome la lengua por los labios, en señal de gusto, procedí a meterle mis dedos así untados por su hermoso ano, para prepararlo poco a poco para sentir mi pene y cuando pude ver que estaba dispuesta totalmente, coloqué mi verga a la entrada de aquella maravillosa cavidad y empecé a empujar. Ella en ese momento se quejó y me dijo: ¡Aaayyy, papi, duele un poco, hazme suavecito, pero sí, lo quiero adentro, quiero sentirlos a los dooooos! Yo no me hice de rogar y seguí empujando, con suavidad, hasta que sentí que mis bolas rozaban con sus nalgas y con el pene de Aníval, un poco más abajo. Cómo poder describir aquel momento tan sublime, tan ardiente, tan delicioso.

    Qué placer tan extremadamente fuerte el que sentí! sólo por repetir aquel instante lo volvería a hacer todas las veces que fueran necesarias! Ummmm, de sólo recordarlo se me moja la punta del pene, es que se sentía muy pero muy rico, delicioso. Así estuvimos un buen rato, yo bombeando mi pene, mientras que él hacía lo mismo y ella quejándose y gimiendo, excitándonos aún más a él y a mí, al escuchar sus quejidos de gusto, por el placer que seguramente le estaban brindando sus dos machos, nosotros dos para ella solita. Excitada y ansiosa, mi ardiente esposa colaboraba con sus movimientos para que nuestros penes le entraran más fácilmente y para sentir al máximo la fricción de éstos en el interior de sus ricos y hambrientos agujeros, por lo que nos cabalgaba prácticamente a los dos, y ya casi sentíamos que nos sacaba la leche con aquellos movimientos tan divinos, y entonces decidimos de común acuerdo no apresurar las cosas y detenernos en ese momento, para continuar dentro de la habitación del motel, puesto que recuerden que estábamos dentro del carro y nos movíamos un poco incómodos, dado el estrecho espacio del lugar. Entonces nos separamos, yo tomé a mi esposa de la mano, la ayudé a levantarse de encima de él, la abracé y le di un apasionado beso, para demostrarle lo mucho que me gustaba y agradecerle el enorme gusto que me daba verla así, gozando con delirio, a sabiendas de que ella lo disfrutaba igual o más que yo, y qué decir del gusto que se estaba dando nuestro amigo Aníval con una hembra tan complaciente, hermosa, esbelta y ardiente como mi querida esposa Blanca.

    Entonces entramos en la habitación, nos aseamos un poco y nos dirigimos los tres a la cama y antes de llegar allí Aníval y mi esposa se abrazaron y se dieron otro apasionado beso, mientras se acariciaban por todos lados, sus manos explorando sus cuerpos, él tomándola de las nalgas con fuerza, atrayéndola hacia sí y restregando su verga en el vientre de mi ardiente mujercita, quien lo tomaba con su mano y lo masturbaba con ahínco, deseándolo tanto que de inmediato se arrodilló a sus pies para acariciarlo con su boca con desespero y pasión, restregándolo en sus labios con suavidad, tomándolo con sus lindas manitas, de largas y bien cuidadas uñas, abrazando el tronco y desplazando la piel hacia arriba y abajo, mientras con la boca chupaba el glande con ansiedad y la abría al máximo para lograr que entrara siquiera una parte de aquel grueso miembro. Mientras yo le acariciaba su cuquita con mis dedos, y le apretujaba las nalgas, tirado al lado de ella, en el piso, brindándonos caricias los tres al unísono.

    Entonces nos paramos de pie, ella soltó el pene de Aníval y nos besamos los dos, con ansias, con una pasión desbordada, excitados por el momento tan especial que vivíamos. Aníval se nos acercó y los tres nos abrazamos y, mientras ella y yo nos besábamos, él acercó su boca a las nuestras unidas e intentaba también participar, entonces Blanquita soltaba un momento mi boca y tomaba la de él, y luego lo soltaba y tomaba la mía, así nos dimos un delicioso beso entre los tres, que nos hizo aumentar más el deseo y entonces yo la tomé de los hombros y suavemente la deposité en la cama y ella se extendió a lo largo de ésta, abriendo las piernas en señal de excitación, como llamándonos a los dos para que la penetráramos hasta el cansancio, lo cual estábamos ansiosos por hacer los dos. Aníval quiso acomodarse dentro de sus piernas, con el fin de poseerla, puesto que ya no aguantaba más el deseo de estar dentro de ella, aún más excitado ante la espectacular visión de la cuquita de mi amorcito, hinchada de deseo y brillante de líquidos lubricantes, con el clítoris robustecido por la sangre que se agolpaba en él, pidiéndonos a gritos más caricias y que por fin la penetráramos.

    Yo, ardiendo de deseos de probar su cuquita así tan mojada como estaba, babosita e hirviendo, le hice un gesto a Aníval de que esperara un momento y lo empujé suavemente hacia un lado y me acomodé yo a la entrada del coñito de mi amada esposa y coloqué mi duro pene sobre sus labios y los froté un momento por todos lados, haciendo que ella gimiera y me pidiera agritos que la ensartara de una buena vez, entonces empujé y se lo metí hasta el fondo de una sola vez, sintiendo un placer infinito al ser acariciado mi güevo por las ricas paredes vaginales de mi mujercita y entonces empecé a bombearla duro, con pasión, enérgicamente, embistiéndola tan fuerte que ella se bamboleaba hacia delante y hacia atrás y entrecerraba los párpados y abría su boca con ardor, con deseo, y gemía y gozaba como una posesa, y no resistí tampoco de nuevo el impulso de besarla con pasión y ella igual me correspondía con delirio, mordiéndome los labios suavemente e introduciendo su lengua en mi boca, al igual que yo lo hacía en la suya y así estuvimos dándonos placer mutuamente un buen rato, mientras Aníval nos observaba atentamente, masturbándose lentamente y con deseo, esperando su turno con paciencia.

    Ardiendo de gusto por el espectáculo que le brindábamos, Aníval de repente se agachó por detrás de nosotros e intentó llegar a la unión de nuestros sexos, para tratar de devorarlos con su boca, pero no lograba llegar allí, entonces dirigió su lengua a mi culito, que se movía con rapidez, mientras me cogía con ardor a mi esposa y la introdujo en todo mi ano y se dispuso a lamerlo con ganas, cosa que en verdad nunca me habían hecho y que estaba disfrutando muchísimo, sintiendo un doble placer, por delante penetrando a mi Blanquita y por detrás la lengua de él acariciándome de una manera deliciosa. Entonces le pregunté a mi esposa que si no le provocaba cambiar y sentir el pene de Aníval en su ardiente cuca (yo no me canso de hacer preguntas estúpidas) a lo que ella con pasión me dijo: – sííiiiii, quiero sentirlo también a él, papito lindo, lo deseo! Sí mi amor, ahora vas a gozarlo, le dije y me levanté de allí, saqué mi miembro lleno de sus líquidos y Aníval se dispuso a reemplazarme, abriendo sus piernas y colocando su tolete a las puertas de la rica cuquita de Blanca, donde hacía poco había estado yo y pletórica de nuestros jugos, que ayudarían a que entrara la gruesa verga de nuestro común amigo.

    No más sentir que era penetrada por él, mi esposa dio un gemido de gusto y le dijo: aahah, qué rico, Aníval, también me gusta mucho tu verga tan grande y gruesa, los dos me hacen gozar tanto, ouchhh… y empieza él a bombearla con pasión, diciendo: qué cuquita más rica, mi amor, divina, qué gusto se debe dar Nelson contigo todos los días, qué afortunado es! Tienes toda la razón, le respondí yo, y ya ves, yo como buen amigo, no lo pienso para compartirla contigo, para que entre los dos la hagamos sentir la mujer más feliz del planeta! Ahhhh, sí, qué rico, dijo ella y cerraba sus ojitos con gusto, por el placer que sentía siendo follada por su nuevo amante, con permiso de su esposo, mientras yo observaba con excitación el cuadro que me ofrecía sus cuerpos desnudos frotándose con salvaje pasión en busca del clímax sexual.

    Entonces yo, para retribuirle a Aníval lo que había hecho hacía poco conmigo, para que experimentara lo mismo que yo había sentido, me dispuse también a pasar mi lengua por su ano, lo que hacía por primera vez en mi vida a un hombre, pero que, dada la pasión del momento, no me importaba en lo absoluto y sólo quería que gozáramos a plenitud. Así estuvimos largo rato, yo dándole lengua al culito de Aníval y él dándole verga a mi esposa, que gozaba como una loca sintiendo en su interior las embestidas de aquel hombre que tanto le gustaba y que había esperado con tantas ansias.

    Decidimos cambiar de posición y entonces Aníval se acostó boca arriba sobre la cama y mi esposa se sentó sobre su verga enhiesta al máximo, gruesa y desafiante, la cual se desplazó con facilidad dentro de su rico chochito, debido a la cantidad de líquidos lubricantes de los tres que ahora se encontraban depositados allí. La vista que tenía yo en ese momento no podía ser mejor: el rico culo de mi esposa, abierto y apuntando al cielo, cabalgando sobre nuestro amigo y aquel grueso pene entrando y saliendo de la rica cuquita de mi esposa, me tenían súper excitado, y más tomando en cuenta que no había terminado aún y me había quedado empezado.

    Me dispuse a chuparle su rico culito y empecé a darle lengua con pasión, con gusto, metiendo mi lengua en su ano, mordiéndole las nalgas, apretándolas con mis manos y gozándomelas con gusto, disfrutando de ver cómo gozaba saltando sobre aquel pene que tanto le gustaba y entonces se me ocurrió probar si también mi pene podría entrar en aquella cuca tan rica, que seguro estaba dilatada al máximo, debido a la excitación del momento tan sensual que vivíamos y me dispuse a probarla así, que seguro se sentiría más estrechita y ella gozaría aún más, con dos penes en su interior poniéndola a gozar como nunca.

    Entonces coloqué mi pene, duro y parado como nunca, al lado del pene de Aníval, y al lado de la cuqita de mi esposa y empecé a empujar, sintiendo que se abría con dificultad, más que nunca en la vida, pero que poco a poco iba entrando, mientras ella gemía y decía: ooooh, qué haces, papi, qué rico, me duele un poco pero se siente divino, uffff, así, mételo todo! Al escucharla me animé y seguí empujando, hasta que estuve del todo adentro y pude sentir su cuquita estrechita, como jamás la había sentido, y también sentía el pene de Aníval por el otro lado de mi pene, es decir, por arriba estaba la piel de la cuca de mi esposa y por debajo la piel del pene de aquel hombre que habíamos escogido para compartir estos deliciosos momentos y con quien tanto estábamos disfrutando en aquellos precisos instantes; entonces Aníval y yo nos pusimos de acuerdo y empezamos a bombearla con ritmo, con pasión, con ganas, y ella a gemir y a gritar de gusto, y los tres gemíamos con pasión, excitados por lo que hacíamos, experimentando algo que jamás habíamos practicado, pero que resultaba la cúspide del disfrute sexual, que complacía todas nuestras fantasías a plenitud… Continuará

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  18. LES RECOMIENDO QUE HAGAN MCUHO EL AMOR EN TRIO HMH HHMMHHH, ORGIAS, ESO SI CON PRESERVATIVOS. HE TENIDO MUCHAS EXPERIENCIAS CON MATRIMONIOS, PAREJAS, Y HA SIDO MUY SATISFACTORIAS, EL SEXO ES COMO EL POSTRE UNA DELICIA, VIVENLO INTENSAMENTE CON AMOR, PASION, SI ALGUNA PAREJA ESTA INTERESADA EN UN TRIO CONMIGO ESTOY A LA ORDEN MI CORREO ES victorjoseucv@hotmail.com

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  19. tengo otras experiencias con matrimonios militares, es decir que los dos son militares y la hemos pasado muy bien doble penetraciones vaginales, anal-vaginal de todo. los tres nos hemos besado al mismo tiempo, total somos un solo cuerpo en el momento del sexo en trio, incluso en algunas ocasiones hemos ido un poco mas alla.

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  20. Esto no es fantasía, fue real completamente, todo empezó cuando un primo de mi mujer de apenas 18 años empezaba a visitarnos bastante seguido, pues vivía a solo unos cuantos metros de nuestra casa, era muy acomedido y servicial por lo que era muy bien aceptado por todos, un día un pariente me comentó, ten cuidado porque es homosexual y lo mas probable es que quiera algo contigo, para esto ya habian transcurrido unos 5 años y yo nunca había notado nada raro en el, para ese entonces salía mucho a los campos a la cacería de codornices y el nos acompañaba casi siempre, después de regresar todos llenos de polvo, ibamos a mi casa a ducharnos para ir luego a buscar a mi esposa a casa de sus padres, pues ella se quedaba con ellos mientras regresábamos, al desnudarme para entrar a la regadera yo observaba como me miraba la polla con disimulo pero con deseo, entonces recordé la advertencia del familiar, (que después supe que habian tenido relaciones esporádicas) pero yo no hacía mucho caso de eso, pues yo estaba seguro de mi heterosexualidad, pero un día que habiamos regresado y habíamos terminado de ducharnos cuando recordé que me habia comprado una película porno ( apenas comenzaban a circular por esa época) y que aprovechando que estábamos solos pues la puse y me puse demasiado excitado a tal grado que me empezé a masturbar delante de el, solo como disculpa le dije que si quería el tambien hacerlo por mi no había problema, pero me dijo que prefería “ayudarme” a terminar, quedé como petrificado por la respuesta, pues no entendí bien lo que me proponia hasta que de plano se acercó y me retiró mi mano de mi pene y el me lo empezó a acariciar y a masturbar, y sin dar crédito a lo que me estaba pasando me puse aún mas excitado, pues el acercaba cada vez mas su cara a mi pene y en ese momento pese a mi asombro por lo que estaba pasando, tuve un orgasmo increíble, mi semen salia y salía y no parecia terminar creo que nunca he tenido ninguno tan abundante, el tiempo pasó y seguimos conviviendo sin que se repitiera nada, pero nuestra intimidad de mi esposa el y yo era muy grata, chistes de sexo, ir al cinema o al teatro era habitual y no pasaba nada fuera de lo normal, un día que regresábamos del teatro, de ver una obra de carácter muy erótico (desnudos de hombres y mujeres regresábamos a nuestra casa, y nos tomamos unas copas, puse una película porno (para ese tiempo la familiaridad era bastante) yo no tenia ninguna desconfianza con el ni con mi esposa por la calidad de homosexual que el tenia, y después de cenar nos dirigimos a nuestra recámara mi esposa y yo para acostarnos cuando se me ocurrió una idea extraña pues al despedirnos de el (el a veces se queda a dormir en una recámara de huéspedes) y al ver su cara de excitación le propuse que si quería ver como haciamos el amor, me dijo que le encantaría poder hacerlo, dejé la puerta abierta, previo le comenté a mi mujer que el me había pedido poder asomarse a ver lo que hacíamos, ella lo pensó un momento y finlmente acedió diciendo que sería algo nuevo para todos, nos desnudamos y empezé a recorrerla con mis manos y a besarle todo el cuerpo y a mirar al pariente de soslayo que estaba con una cara de lujuria pues no quitaba la vista de mi pene que estaba muy duro y el trasero y vagina de mi esposa en un momento dado empezamos un 69 yo abajo y con mi cabeza cerca de la orilla de la cama, por lo que podía ver al primo como se había despojado de su ropa y se masturbaba a unos 20 centimetros de mi cara, mi mujer estaba muy mojada mas de lo habitual y comprendía que era por saber que la estaban mirando de cerca y que seguro se estaría masturbando , pienso que eso la tenía super excitada, yo seguía dándome un banquete a mi lengua con su clítoris que recorría una y otra vez, al igual que al ano que por su posición estaba su culo totalmente abierto dejando ver su ano rosado y limpio listo para una lamida o penetración, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando el se acercó aún mas y estaba su pene a 4 centímetros de mi boca y a dos del ano de mi esposa, no aguanté mas y me vine en la boca de mi esposa que normalmente no quería que lo hiciera, pero ese día lo disfrutó plenamente, el se retiró y nos dispusimos a dormir, no sin antes platicar de esa experiencia que nos fúe agradable a los dos, después de ese día lo repetimos varias veces sintiendo que cada vez queriíamos mas y en una noche que hacíamos esto le pedí al primo que no se masturbara , que esperara mi señal y se lo empezara a meter por el culo, mientras hacíamos un 69, al ver que mi esposa ya estaba bien caliente, le hice la señal y el se acercó y le recargó la punta del pene en el ano previamente lubricado por mi salíva y el masaje de mis dedos, pero en un giro inesperado antes de que la penetrara, se lo agarré y me lo metí a la boca y se lo besé un momento sin que mi mujer se diera cuenta de ello, por temor a su reacció, pues una cosa era que ella lo aceptaba si yo consentía y otra que su marido tambien tuviera relaciones con el, después de chuparselo un momento dejé que se lo metiera poco a poco temiendo una reacción de ella pues no habíamos acordado que el se conformara con solo ver, pero ella al sentir el pene se hizo para atrás como aceptando la polla metiendosela cada vez mas y mas hasta leerla toda adentro, yo mientras estaba a punto de reventar viendo ese espectáculo tan excitante, solo después de terminar pude darme cuenta que yo tenia tambien deseos de que nunca terminara esta situación misma que se prolongó por varios años repitiendo esporádicamente la misma situación.

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  21. Nuestro Quinto Encuentro Swinger El cuarto encuentro fue gratificante y no tanto por los orgasmos, aunque fueron maravillosos. Sino porque entendí, primero que yo no era una mujer mala y segundo porque por fin vislumbre que el swinger está metido entre todos y que cualquier pareja con la que cruzamos en la calle puede practicarlo, nuestros mejores amigos, desconocidos, ricos, pobres, blancos o negros. Desde ese día veo con intensidad a la cara de las parejas con las que cruzo tratando de escrutar sus mentes y corazones, y hasta podría decir que sé descubrir un swinger cuando lo veo. Ya habíamos obtenido la paciencia suficiente para no acceder a cualquier invitación, así que nos tomábamos el tiempo que fuera necesario para nuestros encuentros. Hemos tenidos algunos encuentros más con las parejas del tercer y cuarto encuentro, pero esas no las cuento como nuevas experiencias. En el diciembre próximo viajamos de vacaciones a Cartagena con mis hijos. Nos alojamos en una cabaña del hotel, y después de organizarnos, a la piscina. En una de las mesas de la piscina había una pareja, esos sí parecían modelos. No fue sino verlos y yo entendí que eran swinger, se lo comenté a mi esposo y él me miró incrédulo. Pase cerca de ellos los salude y ellos me devolvieron el saludo. Había algo en ellos que me lo decía, transpiraban sensualidad y sexualidad, además yo me fijaba como ella miraba a mi esposo en su pantaloneta ajustada y como él me miraba con mi bikini. Disimuladamente yo miraba el entrepierne del hombre y el tremendo bulto me excitaba, me imaginaba con todo eso dentro mío. Me acerqué a mi esposo y se lo dije. Mira que tremendo bulto que se le ve al tipo en la pantaloneta, a pesar de nuestra confianza era una frase temeraria, me quedé esperando su reacción, el vacilo y luego me dijo, el solo imaginar que el te está poseyendo ya me excita, efectivamente miré su pantaloneta y vi que estaba erecto. Mi esposo continúo: Además la vieja está buenísima, como ninguna con la que hayamos estado. En ese momento ellos se percataron que los estábamos mirando y él levantó su vaso con cerveza en señal de saludo, mi esposo hizo lo mismo con el suyo. Mi esposo continúo, me gustaría empezar con meter mi pene en medio de sus senos hasta que esté bien excitado y luego cogerla en cuatro y hacerle sexo anal hasta llegar. Las palabras de mi esposo y el imaginarme todo lo que él comentaba hicieron que mis pezones se pusieran erectos. En eso uno de mis niños me llama y yo paso cerca de la pareja y estoy seguro que ambos se quedaron mirando el bulto que mis pezones hacían en la parte de arriba de mi bikini. El día continúo de manera normal, nos retiramos a almorzar y no volvimos a ver a la otra pareja hasta la noche en la integración que hacen en todos los hoteles. Durante los juegos de integración participamos juntos en varios y hubo química. Sin embargo nos fuimos a dormir. El día siguiente fue normal; playa, piscina y acuario. En la noche después de acostar a los niños nos sentamos en las mecedoras que había fuera de la habitación. Estábamos tomando una cerveza y charlando, cuando vimos que la otra pareja era nuestra vecina de cabaña. Nos saludaron y nos invitaron a tomar una cerveza, mi esposo estaba como embobado con la vieja, aunque hay que reconocer que estaba muy bien. Ellos sacaron otras dos sillas y empezamos a hablar de muchas cosas, yo eventualmente iba a mirar a mis niños, aunque normalmente duermen bien. La noche empezó a enfriar así que ellos nos invitaron a pasar. La sala de la cabaña eran cuatro sillas y un sillón en mimbre alrededor de una mesita redonda de mimbre y vidrio. Seguimos charlando y entonces ellos sacaron aguardiente. Cambiamos de trago y seguimos charlando. De pronto, él le hablo algo al oído a ella y ella nos dijo, que les parece si jugamos a prendas con la botella, yo no había alcanzado a digerir la invitación cuando mi esposo ya había contestado que claro, que seguro, que buenísima idea y ya estaba sacudiendo los últimos rezagos de cerveza de la última que había tomado. Yo les dije, esperen, como es ese juego. Yo ya tenía experiencia y no tragaba entero, así que pedí explicación, no quería otra sorpresita. Mi esposo se encargó de explicarme. Se tiran los dados, la persona que saque el mayor puntaje tiene derecho a hacer girar la botella. Hacia donde quien quede orientada la punta de la botella se tiene que quitar una prenda y hacia quien quede ubicada la cola de la botella se debe tomar un trago doble. En ningún momento de nuestra experiencia swinger había sentido celos, pero esta vez si lo estaba haciendo, así que mi humor no era el mejor, pero de todas formas decidí que jugáramos. Empezamos el juego, pero cuando a una le toca, le toca. El primer tiro y me tocó a mi la punta de la botella y la cola al tipo. Yo me quité las pantuflas y ellos, incluyendo a mi esposo, protestaron, yo me mantuve en mi posición. En el segundo tiro le toco la punta de la botella a la otra, quien de una vez se quitó la blusa, igual que yo, como ella estaba a punto de acostarse, no tenía brasier y dejó tremendos senos redondos y llenos de silicona al aire. Mi esposo casi botaba la baba. En el otro tiro le toco al tipo quitarse una prenda y él ni corto, ni perezoso se quitó la pantaloneta, dejando al aire un pene grandísimo o al menos así me pareció a mí. Creo que ahí fue donde empezó a decrecer mi enfado. En el próximo tiro le toco a mi esposo, quien se quitó la camisa. Luego me toco a mí y yo también me quité la blusa dejando mis senos al aire. Luego le toco a la vieja que quitarse la prenda, entonces se quitó el short quedando en tanga. El otro tiro le toco al tipo, quien se quitó la camisa, realmente tenía buen cuerpo. Eso acabó de espantar mis celos, que se convirtieron en excitación e imaginación. Luego le toco a mi esposo, quien se quitó la pantaloneta, pero él si tenía bóxer debajo, aunque de lejos se notaba que estaba erecto. Luego mi, dos veces seguidas, así que me quité primero el short y luego la tanga yo era la única realmente desnuda en ese momento. Por lo que el tipo declaró terminado el juego. No tuvimos que decirnos nada, el tipo me estiro la mano y la vieja de inmediato se movió a donde mi esposo. Yo no podía ni quería resistirme, así que le agarre el pene y empecé a hacerle oral. La vieja se desplazó a una habitación y sacó una colchoneta, mi esposo la siguió y mientras yo me divertía ellos movieron el mobiliario y acomodaron las colchonetas en el piso. Como mi esposo y la vieja habían acomodado las colchonetas, ellos fueron los primeros que se acostaron, yo veía como mi esposo le hacia oral a ella y luego se colocaron en posición de 69, nosotros nos acostamos en la otra colchoneta e hicimos lo mismo. De pronto vi que mi esposo se proponía cumplir con su propósito. Acostó a la mujer boca arriba y puso su pene entre sus grandes senos. Yo pensé en lo que quería. Así que me levanté, arrodillada sobre la colchoneta, de frente a la pared y de espaldas al tipo, apoyé mis manos sobre mi cabeza y contra la pared. Entonces él me penetró desde atrás por mi vagina. Yo le tome la mano y la puse en mi clítoris, mientras levantaba más mi brazo para que él pudiera meter la cabeza y chuparme los senos. A medida que me iba acercando al clímax le pedía que me mordiera el pezón. Le tomé la mano que le quedaba libre y la puse sobre el seno contrario al que me estaba mordiendo. Y lo induje a que con sus dedos pulgar e índice me apretara el pezón. Ese fue el camino correcto, yo ya iba camino al orgasmo y no me importaba en que andaban mi esposo y la vieja. Yo sentía el calor en mi vagina y sabía que pronto llegaría. El empezar a sentir las vibraciones, la hinchazón y las convulsiones del pene del tipo, desataron mi clímax al mismo tiempo que el de él. Yo sentía como se derraba dentro de mí bueno dentro del condón que estaba dentro de mi vagina. Cuando pude volver a mirar efectivamente la vieja estaba en cuatro y mi esposo le estaba haciendo anal, mientras que con una mano le estimulaba el clítoris y con la otra le apretaba el pezón. Realmente no sé si la vieja estaba fingiendo o era verdad, pero gemía y tuvo tremendo orgasmo. Al rato nos despedimos y nos fuimos a nuestra cabaña, Nos dio pereza vestirnos así que salimos saciados, a paso lento y abrazados, hasta que llegamos a nuestra cabaña. Los niños no se habían levantado, así que nos acostamos e inmediatamente nos quedamos dormidos, esa noche no hablamos de lo que había pasado. Al otro día durante el día le conté lo de mis celos y él se encargó de recordarme la filosofía del swinger, el disfrutar de otro cuerpo, de otra piel, de otro sexo, sin comprometer el corazón, era solo sexo. Eso me tranquilizó y pasamos una mañana tranquila. En la tarde nos volvimos a encontrar con la otra pareja. En los cuatro había una sonrisa; de complicidad, de algo de vergüenza, de excitación, de remembranzas, de gusto. Sin decir mayor cosa nos tomamos un limonada hablamos un poco y nos separamos. En la noche estábamos con mi esposo en la casa, cuando yo le dije que te parece si visitamos a los vecinos. El me contestó; me parece bien. Llegamos y todo estaba dispuesto, las colchonetas, el trago y ellos desnudos, evidentemente ellos también nos esperaban. Ya no hubo juego, saludamos y empezamos a desvestirnos. Yo quería probar una doble penetración anal y vaginal, tal vez era que el ver a la otra mujer llegando con sexo anal despertó mi curiosidad, así que se lo manifesté a mi esposo, él lógicamente estaba encantado con la propuesta. Mi esposo que lo tenía un poco más pequeño y que ya sabía como tratarme me penetraría por el ano. El se acostó boca arriba y yo me senté sobre su pubis, de espalda a él y de frente al tipo. Mi esposo se había lubricado bien el pene y mi colita con vaselina, así que despacio empecé a ayudarme a que entrara, lentamente con algo de dolor al principio, fue entrando hasta el tope. Mi esposo lentamente empezó a moverse y poco a poco dejó de dolerme. Después que no sentía dolor, el roce con las terminales nerviosas me producían algo de excitación, no era igual que con la vagina, pero si me hizo lubricar, ya pude recostarme, colocando totalmente la espalda sobre el pecho de mi esposo. Entonces tome el pene del tipo y frote su glande contra mi clítoris, esto me hizo temblar de emoción y seguí lubricando, después con el pene agarrado en mi mano me lo fui introduciendo lentamente. Sentir los dos penes, casi tocándose en mi interior, me excito mucho. Tome la mano de mi esposo y la puse sobre mi clítoris, levante mi brazo para que el me pudiera morder el pezón. Tomé la mano del otro tipo y lo induje a que me apretara el pezón. El dolor leve y eventual en mi ano, me producía corrientazos de placer desde allí y hacia el resto del cuerpo. Así que no demoré mucho en estar a punto, como vi que el tipo y mi esposo aún les faltaba un poco, reduje mi velocidad y apreté un poquito mis muslos. La presión que se ejerció y el rose interno entre los penes aceleró la excitación en los hombres, aceleré y desaceleré, eso estaba muy rico y quería que llegáramos al tiempo, hasta que empecé a sentir en mi interior las convulsiones e hinchazón de los penes, así que no me contuve más y logramos llegar todos al tiempo. Fue maravilloso para todos, lo veía en la cara del tipo y en la de mi esposo. Esto me hizo sentir mejor. Considero que tengo buen cuerpo, de pronto no sea el cuerpo perfecto, de pronto no califique a un reinado de belleza, pero en el sexo, puedo enseñarle mucho a muchas. Después del orgasmos el tipo se dejo caer para atrás y mi esposo dejo caer los brazos a los lados. Tuvieron que esperar mínimo diez minutos para volver a hablar y a tener ánimos. La vieja dijo que ella quería lo mismo pero en otra posición. Yo me levanté de encima de mi esposo y me dejé caer en una de las sillas. Ella se acercó a mi esposo limpio su pene y empezó a hacerle sexo oral hasta que estuvo nuevamente erecto. Se sentó sobre el pene de él y se penetró por la vagina, luego recostó sus pechos lo más que pudo sobre mi esposo de tal forma que le quedaba la cola y el ano levantados. El esposo llegó y la penetró de una, eso a mi me admiró. No podía creer que a la vieja no le doliera ni un poquito. Ella casi no se podía mover, así que fueron ellos los del trabajo. El esposo de ella le acariciaba como podía el clítoris, la vieja poco a poco se fue excitando hasta que llegó al orgasmo. Los hombres no llegaron, pues habían quedado, además de extasiados, cansados con el sexo conmigo. A la noche siguiente nosotras queríamos ser las consentidas. Yo quería que mi esposo me hiciera sexo oral mientras el tipo me penetraba y me mordía los senos. Fue un orgasmo maravilloso y nuevamente el tipo y yo llegamos al mismo tiempo. La otra vieja pidió lo mismo, que mi esposo la penetrara, mientras su esposo le hacía oral. La vieja llegó plena, pero mi esposo no llegó. Yo noté que tenía una sonrisa sospechosa, así que le pregunté que quería. El nos dijo a las dos que quería que ambas le hiciéramos oral. Ambas estuvimos de acuerdo. Cada una nos pusimos de rodillas a lado y lado de su pene y entre las dos bocas hicimos una especie de vagina. Aunque los labios míos y los de la otra se rozaban, no me produjo mayor sensación o escrúpulo, pero tampoco excitación. Después de un rato, empecé a sentir que mi esposo estaba a punto de llegar. Él con cada mano nos tomo de las cabezas y ubicó nuestras bocas en la punta de su glande de tal forma que cuando se derramo a cada una nos toco un poquito de semen. Tanto ella como yo le seguíamos acariciando el glande con la lengua. Es increíble ver como me excita la cara de mi esposo durante los orgasmos. Nuestro plan de vacaciones eran seis noches y siete días. Todas las demás noches las compartimos y fueron deliciosas. Lo más excitante de la noche siguiente fue la propuesta de mi esposo, quería que yo le hiciera sexo oral a los dos al mismo tiempo. Ellos se acomodaron uno al lado del otro, yo me arrodillé y tome los dos penes con las manos y los junte uno al lado del otro. Cuando me inicié en el swinger yo hacía el sexo oral con condón, pero estuve investigando y la boca es el órgano del cuerpo humano que mayor cantidad de gérmenes soporta, esto aunado a que el sabor del látex de los condones es horrible, me llevo a que dejara el fastidio y a que finalmente ya no exigiera condón cuando hago sexo oral, igual a una de mujer, nunca un hombre le hace sexo oral con pantis. Así que me metí los dos penes en la boca y con la lengua intercambiaba entre un glande y otro. A mi esto me gustaba, me excitaba, no voy a decir que iba a tener un orgasmo haciendo un sexo oral, pero si me excitaba y me excita el solo recordarlo. Ambos hombres estaban excitados, entonces el otro tipo llamó a su esposa a que me ayudara, de tal forma que mientras yo les hacia oral, ella les chupaba los testículos, esto les encantó y cuando ya iban a llegar, nos ubicamos una al lado de la otra, abrimos nuestras bocas mientras cada una se encargaba de un pene, yo del otro tipo y mi la otra vieja de mi esposo, casi llegaron al mismo tiempo. Nunca me había comido un semen ajeno y estaba pensando en el fastidio y probables nauseas que me produciría, pero ya casi llegaba y no había tiempo de cambiar. Así que cerré los ojos e imaginé que era el pene de mi esposo. El tipo ya no tenía mucho semen así que no fue mucho lo que tuve que tragar, pero independientemente de eso, era simplemente semen, de igual consistencia y sabor, así que me sorprendí a mi misma lamiéndome un poco que me había quedado en la comisura del labio, para evitar que se cayera de la boca. Cuando mire a mi lado vi que mi esposo apenas llegaba y la otra mujer se trago el sexo sin problemas. A la noche siguiente ensayamos el baño de semen, cada uno de los hombres penetraba a la pareja del otro e íbamos hablando para tratar que ambos llegaran al mismo tiempo y cuando ya estaban a punto ambos se ubicaron a mis lados y se derramaron en mi pecho, fue delicioso, pero me sorprendió lo que hizo el tipo, le dijo a su mujer que quería verla lamiendo el semen de mi pecho. Ella sin mayores resquemores se sentó en mi bajo vientre y empezó a lamerme el semen que había caído en mis seno, mi esposo empezó a penetrarme en ese momento y debo decir que el sentir los labios de la mujer en mis pezones chupando el semen realmente me excito. Cuando ella termino, se levantó y se hizo a un lado, yo ya estaba muy excitada y no quería quedar así. De tal forma que tome al otro hombre que aún estaba a mi lado, lo hale y le tome la cabeza para que me hiciera sexo oral, llegue al orgasmo rapidito. En fin fueron unas vacaciones deliciosas, hasta que llegó el día de partir. La otra pareja era de origen paisa y viven en Medellín, así que intercambiamos números de celular y nos despedimos. Solo nos hemos vuelto ver dos veces más en todo este tiempo. Una vez que él tipo vino a Bogotá e hizo trío con nosotros y otra vez que mi esposo fue a Medellín e hizo trío con ellos. Está última vez yo misma fui quien le propuse que los llamara apenas que me enteré que iba a viajar a Medellín. Mi esposo los llamó delante de mí y ellos estuvieron encantados que mi esposo los visitara. Yo se lo que tengo y que mi esposo me ama, por eso no me preocupo. Así que esa noche mientras yo sabía que él estaba en Medellín teniendo sexo con otra, yo dormía placidamente. Cuando mi esposo regresó le pedí que me contara todo, con pelos y señales, eso en lugar de darme celos, me excitó muchísimo. También me contó que después que el tipo vino a Bogotá e hicimos el trío, que la otra pareja casi se separa porque el no le había contado que pensaba verse con nosotros, después se lo confesó y que la vieja casi se muere de la rabia y los celos. Comentarios a magaly1325@yahoo.com. Esperamos poder cumplir nuestro sexto encuentro y probar cosas nuevas, nada lesbico, nada homo, nada sado, nada de $$$, mucha higiene, mucha imaginación y mucha diversión.BESOS MAGALY

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  22. Tengo unos amigos, son esposos con los que he tenido trios desde ya hace mas de un año, la verdad la hemos gozado en grande. La esposa de mi amigo ultimamente a dado un nuvo giro a todo, me a heho el sexo oral y aunque rara me senti no puerdo dejar de pensar que fue fascinante he incleible, ahora me he hecho complices de ella para incluir en todo esto a minovio para hacer un hmhm. ya le he comentado a mi novio de mi amiga y esta hipermaga exitado con la idea, solo falta que me asedte a su esposo en juego. por favor necesito sus ideas opiniones para lograr con exito nustro propisito.

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  23. bueno ultimamente hemos seguido haciendo el trio.es lo maximo.te exitas inmediatamente.y exitas a tus amigos.mis amigos tanto como yo hemos difrutado.y lo seguiremos haciemdo.por q es muy exitante.la ultima vez la pasamos de maravilla.nesecito tu opinion.gracias

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  24. Hola mucho sguto mi nombre es ivan
    soy homosexual y mi novio tambien, la cosa esta en que mi novio quiere tener un trio y ami como que no me late la idea pero la verdad no quiero perderlo, pienso que es una fantasia y solo eso, solo un momento, y que no me va dejar por la otra persona, le eh comunicado mis dudas y todo estaba bien hasta que le dije que al cabo solo seria una vez asi que no hay problema si con eso logro una mejor comunicacion entre amobos por mi adelante pero me comunico que no queria que fuera solo una vez que queria que se volviera a repetir y esto me puso triste me puse mal y el me noto y me dijo que mejor le pensara si enverdad queria seguir con esto no se referia a la fantasia si no a la relacion y la verdad no lo quiero perder por una cosa asi, que hago? siento que me va a doler, el solo imaginarmelo acariciando y besando al otro chico me mata de los celos y me pongo a llorar, que hago mi novio es gay activo y yo inter.. al principio como dije pues si me parecio solo hiba a ser una sola vez pero que pasa si esto se convirtiera en rutina o no se porfavor una respuesta que tranquilice.
    saludos y para lo que disfrutan de esto que confianza en ustedes mismos y en su pareja la verdad los admiro.
    =) atte: chico desesperado

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  25. Si planteas esa pregunta, definitivamentes o conoces poco a tu mujer o siempre has dudado de ella, cuando una mujer dice que no le gusto , lo que hay que preguntarse es otra cosa, si estaba de acuerdo , si lo hizo para complacerte a ti , si deseaba llegar a eso…Evidentemente no pasa por la idea si lo volverá a hacer contigo o con otros, sino por saber, que piensa ella respecto de lo sucedido.

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  26. LOS FELIITO A TODOS Y TODAS, LA VIDA ES PARA VIVIRLA INTENSAMENTE, EN EL SEXO NO HAY DISCRIMINACION, SOLO PLACER. NO HAY QUE CRITICAR NADA, SOLO HACERLO Y NADA MAS, VIVAN Y AMEN EL SEXO. PRACTIQUEN LOS TRIOS HMH, ES MUY RICO TENGO MUCHA EXPERIENCIA

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  27. hola soy gabriel saven convenci a mi esposa de ter un trio con otra chica cosa que me costo mucho luego que se decidio escojimo a una chica amiga de hacen años y es vecina eso lo decidio ella ami me gusto la idea con ella el problema es decirle a esa chica ya que no es facil decirle a una chica mira tu quieres hacer un trio sexual con nosotros osea nosda un poco de temor de perder su amista aldecirle esto que me aconcejan gracias

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